El mineral se cotizó ayer en US$ 3, 82 la libra.

La exportación del país alcanzó el mayor nivel en casi nueve años y analistas ven espacio para más alzas.

El precio de la principal exportación del país no deja de subir. Ayer vivió una nueva jornada de alza en su cotización en la Bolsa de Metales de Londres, que lo llevó a máximos de casi nueve años.

El metal rojo cerró en US$ 3,82 la libra, su mayor valor desde el 1 de mayo de 2012, completando un avance de 8,72% en lo que va del año, que lo tiene en un precio promedio de US$ 3,63 en 2021.

Es más, en el mercado existe cierto consenso de que esta racha seguirá en el corto plazo, por lo que sería cosa de tiempo superar la barrera de los US$ 4.

“De no mediar una noticia negativa de China o de la vacuna, el precio seguirá aumentando. Nuestra expectativa es que dentro de este año y el próximo llegue a los US5 4, pero el momento exacto dependerá de cómo se den los hechos, lo que es muy difícil de prever”, comenta el director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo. Apunta que la solidez del momento por el que atraviesa el cobre es tal, que ayer elevó su cotización pese a que los mercados de Estados Unidos y China estaban cerrados.

La directora de estudios de Vantaz, Daniela Desormeaux, coincide en que no se puede prever la fecha en que se pueda superar la barrera de los US$ 4, pero es optimista respecto a que se extienda la tendencia actual, incluso señala que es poco probable que se vean correcciones en el corto plazo.

“Cuando se habla de una corrección es una vuelta al equilibrio. Eso se da cuando los precios suben por factores que van más allá de sus fundamentos y el mercado se vuelve a equilibrar. En este caso, una corrección se podría observar en el largo plazo, cuando la oferta vuelva a ajustarse, pero nosotros estamos viendo un rezago en la capacidad productiva, y una demanda que ha seguido creciendo, con una recuperación con mejores perspectivas y una oferta que se queda atrás, que ha llevado el precio al alza”, sostiene Desormeaux.

Con todo, ambos expertos concuerdan en que si bien el escenario es positivo, los principales riesgos vendrán de eventuales impactos producto de la pandemia, con países que incluso están enfrentando una tercera ola de contagios.

Liderazgo mundial

Si bien Chile es reconocido por ser el principal productor mundial de cobre, en medio dela pandemia dicho liderazgo se vio acrecentado, gracias a la continuidad operacional que permitió que la producción cerrara solo 1% por debajo de 2019.

Por el contrario, Perú, principal competidor del país, se vio obligado a detener operaciones, que, según las cifras reveladas por el Ministerio de Energía y Minas (Minem) de ese país, hicieron que la producción en 2020 se desplomara en un 12%.

Los meses más críticos en el país andino fueron abril y mayo, cuando la producción cayó más de un 33% respecto del mismo mes del año anterior, cifra que se fue atenuando, llegando al último mes de año a cifras similares aun año normal.

De esta manera, según los datos de Cochilco y el Minem, Chile habría cerrado 2020 con un 28,1 % de la producción mundial de cobre, mientras que Perú habría retrocedido al 10,5 %.

“No cabe duda de que mantener la continuidad operacional —no obstante la extendida paralización de actividades económicas producto de la pandemia— no fue una tarea fácil; significó un desafío inédito y complejo, pero que ha rendido sus frutos. Lo anterior gracias al alto compromiso de los trabajadores, a las estrictas medidas implementadas por las empresas para evitar la propagación del virus, y a una generosa y activa colaboración sectorial y con autoridades locales y nacionales”, aseguró el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, quien hizo un llamado a las empresas del sector a no bajar los brazos y mantener los estrictos protocolos establecidos.

En este escenario, Juan Carlos Guajardo apunta a que Chile sigue siendo percibido con estabilidad institucional y macroeconómica, además de tener un ambiente para el desarrollo de negocios y una infraestructura de soporte para la minería de alto nivel.

“En el caso de Perú, el desafío en el corto plazo consiste en retomar los niveles de producción previos a la pandemia. Más allá de esta consideración, el crecimiento de mediano y largo plazo en Perú vendrá de la mano de nuevos proyectos, los cuales deberán enfrentar un ambiente político más desafiante”, añade el experto.

Fuente: El Mercurio