La minera dijo que realizará esfuerzos para mantener su nivel productivo de modo de no afectar los recursos que genera para el país. Entre las obras paralizadas están las faenas finales del proyecto Chuqui subterránea.

La muerte de un segundo trabajador por covid-19, esta vez de la división Ministro Hales, una de las cinco faenas que opera en la Región de Antofagasta, obligó a Codelco a detener totalmente la ejecución de proyectos en el denominado Distrito Norte, que está compuesto por las divisiones Chuquicamata, Ministro Hales, Radomiro Tomic y Gabriela Mistral.

La estatal ayer anunció también una reducción adicional de la dotación que realiza trabajos mineros en la mina Chuquicamata, una de las operaciones de la estatal que concentraría la mayor cantidad de casos positivos de coronavirus, según denuncias de los sindicatos de esas faenas.

“Como parte de las medidas para enfrentar la emergencia sanitaria por covid-19 que afecta al país y particularmente a la Región de Antofagasta, Codelco se ve en la necesidad de paralizar la construcción de todos sus proyectos en la zona y operar la División Chuquicamata solo con trabajadoras y trabajadores de Calama”, dijo la minera estatal a través de un comunicado.

En mayo la corporación había reducido la actividad en los proyectos y recortado en 30% la dotación en todas sus faenas, para lo cual, aplicó la modalidad de teletrabajo. Ahora, en Chuquicamata retirarán a otro 15% de la dotación en labores de producción minera y, en la práctica, esto implicará que la otrora principal faena de Codelco en términos de producción funcionará con el 55% de su dotación. Actualmente esta mina opera en simultáneo en forma superficial y subterránea, a partir del proyecto de transición inaugurado hace cerca de un año.

“La operación de la División Chuquicamata, que a partir de ahora se realizará solo con personal residente en Calama, realizará los esfuerzos por mantener su nivel productivo de modo de no afectar los recursos que genera para el país”, dijo la empresa.

La estatal añadió que la desmovilización de los operarios comenzará a implementarse de forma inmediata o en la medida que finalicen los turnos vigentes, y “permitirá la disminución de los desplazamientos desde otras regiones y la reducción de la densidad de la dotación propia y de colaboradores”.

La paralización de los proyectos supone la suspensión total de las obras remanentes y finales del proyecto Chuquicamata Subterránea y otras iniciativas en desarrollo en las otras divisiones.

La Federación de Trabajadores del Cobre, entidad que agrupa a todos los sindicatos de Codelco, emitió una declaración en la que valoran la medida adoptada por la empresa, pero insisten en que se trata de una acción insuficiente. Por esto motivo plantean la necesidad de reunirse con el ministro de Salud, Enrique Paris, para discutir respecto de los protocolos de control sanitario que la industria minera en general y Codelco en particular están aplicando.

“Bajo ningún pretexto, aceptaremos que se anteponga la producción y cualquier objetivo del negocio minero de Codelco, si no están garantizadas, mediante los más altos estándares, urgentes medidas de prevención que mitiguen el impacto del coronavirus en los trabajadores de la corporación”, declaró la FTC ayer, horas antes de conocerse la decisión de la estatal, oportunidad en la que exigieron mayor fiscalización por parte de la autoridad de las medidas sanitarias adoptadas.

Impactos en la producción, el precio e Imacec

El hecho de que la división más grande de Codelco comience a operar casi a media máquina y que paralice sus proyectos de inversión en la Región de Antofagasta, no es menor. Según datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), las divisiones Chuquicamata, Radomiro Tomic y Ministro Hales, representan cerca de un 47% del total de producción de cobre de la estatal. Así, entre enero y abril de este año, la primera de ellas produjo 236 mil toneladas de cobre, marcando una leve caída de 0,4% en 12 meses.

Dado este escenario, el director ejecutivo de la consultora Plusmining, Juan Carlos Guajardo, explica que gran parte de los trabajadores de Codelco Norte viven en Calama, por ende, el impacto no debiera ser tan importante respecto de otras faenas mineras.

“Si la dotación se reduce 45%, los efectos diferidos aumentan, ya qué hay una exigencia mayor sobre los trabajadores que continúan operando y se hace más difícil la preparación de la explotación futura de la mina”, sostiene Guajardo.

Por su parte, la economista principal de BCI, Francisca Pérez, advierte que la producción de cobre debería disminuir de manera importante y eso afectará aún más el panorama mundial minero, que ya está perjudicado. “Se deberían ver efectos sobre los precios”, agrega. Así, Pérez, estima que la paralización de las inversiones va a significar que en el mediano plazo la oferta se vería afectada negativamente y el precio esperado para los próximos años podría subir.

Otro efecto que tendrá esta situación, anticipa la economista jefe de Banchile, Carolina Grunwald, es por el lado del Imacec minero de junio, ya que “lógicamente”, irá a la baja. “Es un golpe, finalmente, además por el lado de la inversión. Se detiene la construcción en proyectos, la cual si no es recuperable, es menos crecimiento del PIB para este año”, apunta.

Pérez, complementa: “La menor producción de Chuquicamata podría tener un efecto negativo en el Imacec de junio, aunque más bien menor, ya que hay que tener en cuenta que son solo 10 días, y minería dentro del Imacec pesa cerca de 12%”.

Fuente: El Mercurio