“Ser un país minero demanda un permanente trabajo y evolución.”

Ecuador comenzó hace años su intento por convertirse en un país minero de categoría mundial y hoy está ad portas de materializarlo cuando más lo necesita. La crisis mundial derivada del Covid-19 y el inevitable declive del petróleo hacen necesario el aporte de la minería.

La operación de dos minas de gran escala junto a varios proyectos de atractivo mundial, así como el consecuente interés de compañías mineras internacionales por establecerse en el país, marcan un claro momentum para aspirar a consolidar el impuso con más inversión y luego producción e ingresos para el país. Ya en la primera parte de este año los ingresos por exportación minera por 400 millones de dólares son tres veces lo que fueron en el mismo período del año 2019. Los mejores precios que están experimentando los minerales también ayudan y refuerzan la excelente oportunidad de que Ecuador comience su despegue minero en este momento.

Pero este no es el final del camino. Ser un país minero demanda un permanente trabajo y evolución junto a los cambios que va demandando la sociedad y el propio dinamismo del negocio minero. La experiencia de Chile puede resultar interesante. Si bien su origen y evolución como país están muy influídos por la minería, los desafíos nunca han desaparecido. Más bien fluctúan al ritmo de los tiempos políticos locales e internacionales.

Una de las lecciones del Chile minero que vale la pena mencionar en la hora del despegue del Ecuador minero es que no es sencillo mantener los vínculos de las grandes minas con el resto del país. Por su tamaño, localización, y tecnología, se requiere especial atención para que los vasos comunicantes se mantengan vigorosos y se conviertan en lo que realmente son: un motor para el impulso económico del país.

Un típico problema que ha acompañado el Chile minero es el de mirar a la minería como una fuente “estática” de riqueza, en otras palabras, como si el aporte de las minas estuviera siempre garantizado. Sin embargo, esta mirada debe combatirse firmemente ya que se basa en el desconocimiento de cómo es realmente el negocio minero, que, como todos, es dinámico. La mirada “estática” conduce a un estancamiento pues se genera una fricción donde el ambiente de inversión está siempre en revisión y además politiza a la actividad.

La alternativa virtuosa es la de entender cabalmente el negocio minero como ocurre en potencias mineras como Australia, donde los desafíos mineros se enfrentan con innovación, emprendimiento y adecuado balance entre el sector privado y el gobierno. Solo así, con una minería “dinámica”, en contraposición a la visión “estática”, es que el camino hacia un país minero consolidado tendrá mayores chances de avance.

En el balance, Chile ha aprovechado su oportunidad a lo largo de la historia y la minería ha sido, es y será un pilar fundamental de su desarrollo. Ecuador está en ese camino.

Juan Carlos Guajardo, Director Ejecutivo Plusmining Chile