La pandemia cambió muchas cosas, entre ellas el contexto para el precio del cobre, cuyo mayor valor continuará previsiblemente por un período prolongado. Esta buena noticia plantea, sin embargo, preguntas que no se pueden ignorar.

La primera es si los mayores ingresos continuarán alimentando el virtuoso ciclo de ahorro que se institucionalizó en Chile a través de la regla fiscal o si el momento de cambios políticos que experimenta el país abrirá las puertas a cambios en la responsabilidad del manejo de recursos por parte del Estado, que hagan insostenible en el tiempo los mayores niveles de gasto.

Desde la perspectiva de las compañías mineras, cabe preguntarse si las experiencias del denominado “súper ciclo” fueron verdaderamente aprendidas. Aunque pueda resultar paradojal, los años de vacas gordas no siempre tuvieron un buen resultado para la minería. Excesos por querer ir demasiado lejos o demasiado rápido se tradujeron en problemas que se revelaron con el fin de los precios altos. Los malos resultados de los proyectos que se construyeron en Chile en los últimos años son un ejemplo de ello. Este nuevo período de precios altos será la hora para que las compañías mineras demuestren que la disciplina y la visión de largo plazo pueden ser mantenidas.

Los buenos resultados financieros que obtendrán las compañías mineras, después de varios años de condiciones difíciles, pueden gatillar apetitos que resulten en un marco complejo para la minería. Los próximos años serán una prueba de envergadura, ya que habrá que explicar que el negocio minero es cíclico y que, por ende, los buenos años no pueden ser tomados como la normalidad. En el marco de cambios acelerados en el país, esto resultará especialmente relevante.

Las demandas laborales también jugarán un rol en este período, ya que se esperan muchas negociaciones en el sector minero en el próximo 2021, lo que será una ocasión para templar las legítimas expectativas de los trabajadores con las posibilidades de pago de largo plazo de la minería.

Todo lo anterior reviste más relevancia si se toma en cuenta que el gran momento en el valor de los activos como el cobre está explicado en buena parte por una inyección de dinero exorbitante en la economía mundial, lo que incuba, al mismo tiempo, importantes riesgos que podrían revertir los buenos precios en algunos años. Si no se toma debida cuenta de este riesgo y, de manera más general, de la naturaleza cíclica de la minería, las decisiones que se adopten en los próximos meses pueden ser equivocadas. La esperanza es que estos recursos adicionales permitan sortear mejor los importantes desafíos del país.

Fuente: La Tercera