Estimaciones de expertos en base a datos del FMI y el Banco Central.

Con las proyecciones que había previo a la crisis de octubre, se esperaba que el país alcanzara el mismo nivel de Grecia y Portugal en 2026 y 2030, respectivamente. Ahora, esta meta se podría prolongar hasta 2042.La crisis social de octubre del año pasado sumada al impacto que está ocasionando la pandemia del covid-19 dejarán severas secuelas en la economía chilena.

Ambas crisis provocarán un mayor endeudamiento del Estado, menores ingresos para el fisco y menor capacidad de crecimiento para los próximos años, producto de cambios en la operación de distintos sectores. Con este panorama, las perspectivas de alcanzar los niveles de ingresos de países desarrollados se irán al suelo.

Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) de octubre del 2019, Chile iba a cerrar ese año con un PIB per cápita de US$ 22 mil, medido con el poder de paridad de compra, según los parámetros del fondo. Para ese mismo año, se esperaba que Grecia y Portugal — dos de los países desarrollados con PIB per cápita más bajos de ese grupo, según el fondo— alcanzarían un monto de US$ 26 mil y US$ 29 mil, respectivamente. Así, dado ese panorama, se esperaba que Chile alcanzara el nivel de 2019 que tenían los griegos y los portugueses para el 2026 y 2030, respectivamente (ver infografía).

No obstante, esta meta se deberá posponer. Tomando como base los datos del FMI, las proyecciones de crecimiento de la población y las nuevas perspectivas de crecimiento del PIB de la economía chilena, el investigador de Clapes UC, Hermann González, estimó que esta meta se postergará para el 2034 en el caso de Grecia y al 2042 para Portugal.

La estimación considera una contracción de la economía de 6,5% este año —en el centro del rango del Banco Central— y un crecimiento de 5,5% para 2021, un 3,5% en 2022, y desde 2025 en adelante un aumento de 2%, similar al actual PIB tendencial.

“Este ejercicio lo que hace es que tomando para el corto plazo el punto medio de las proyecciones de crecimiento del Banco Central, calcula cuánto se demoraría Chile en alcanzar los mismo niveles de ingresos per cápita que tenían Grecia o Portugal estimados para el año 2019. Si Chile en el largo plazo crece, después que pase todo este ruido de corto plazo, al 2%, entonces se posterga la convergencia al PIB per cápita de países desarrollados entre 8 y 12 años, dependiendo de la referencia que uno tome”, explica González.

Así, agrega, crecer a tasas mayores al 2% reduce este periodo de convergencia y, por lo tanto, eso hace muy importante que, una vez que pase todo esto se retome el interés de las políticas públicas por retomar el crecimiento económico.

En caso contrario, añade González, lo que pasaría es que se posterga el nivel de desarrollo de la economía y aleja el horizonte de mejorar el ingreso per cápita que, al final, es un indicador del bienestar de la población.

“Cuando miramos Grecia o Portugal, miramos su ingreso per cápita, pero como un indicador del bienestar, de una economía que tiene menores niveles de pobreza, mejores niveles de educación, salud, previsión, etc. Entonces la única forma de acelerar ese tranco es con mayor crecimiento económico”, sostiene el economista.

Un ejercicio similar realizó Tomás Flores, economista senior de LyD. Según sus estimaciones, Chile podría alcanzar el mismo nivel de PIB per cápita que Grecia recién al 2032.
Para Flores, esta postergación de alcanzar el per cápita de un país desarrollado muestra que hay un retroceso sustancial en el ingreso, lo que será notorio probablemente en los indicadores de pobreza y distribución del ingreso.

“La única manera de poder recuperar todos estos años perdidos, en virtud de esta crisis, es lograr reformas que lo que hacen es acelerar el crecimiento durante los siguientes 10 años. De otra manera, vamos a tener que esperar prácticamente una década para poder llegar a la meta que estaba considera para pocos años más” , observa Flores.

Otro de los impactos que ha dejado la pandemia en Chile, es que el nivel de ocupados alcance 8,2 millones, haciendo retroceder al mercado laboral en cinco años.

Prevén dificultades para cerrar financiamiento de proyectos
En el sector energético, el impacto ya se ha hecho presente con la contracción del consumo ante la menor movilidad de las personas, indicador que ha estado en torno al 10% a nivel nacional durante las últimas semanas. El director ejecutivo de SPEC, Carlos Suazo, advierte que esto producirá una postergación del aumento de la demanda energética previsto para las licitaciones de clientes regulados, pero además, los próximos años habrán costos marginales más bajo de lo esperado, entonces las empresas que no tienen contratos se verán más afectadas.“Para que los proyectos nuevos se concreten, se va a necesitar financiamiento, y con el costo marginal bajo, será más complejo estructurarlo”, sostiene Suazo.

En esta línea, el director ejecutivo de Ecom Energía, Sebastián Novoa, apunta a que el gran desafío de la industria será que los menores precios de la energía lleguen a los consumidores de menor tamaño, y de esta forma apoyar la recuperación económica. “La inclusión del comercializador de energía es imperativa. Para esto, se debe convertir a la red de distribución en un espacio físico que convoque, en una plataforma habilitadora para la realización de negocios”, asegura.

En el sector minero, el director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, adelanta que esta crisis va a acelerar la tendencia en torno a productividad, automatización y relaciones laborales. “El enfrentar la producción con menos personas ha generado una especie de prueba de qué significa eso para la operación de las mineras, hay evidencia del impacto sobre la productividad, hay datos de cómo ha cambiado, lo que puede tener consecuencias en decisiones de las empresas”, señala el experto. Advierte, además, que el sector requiere de medidas que apunten a una revalorización de la inversión como una herramienta del impulso económico, lo que hasta el momento se ha abordado desde el nivel operativo, más que político.
El presidente de la Sonami, Diego Hernández, apunta que es fundamental avanzar por la vía de la inteligencia artificial, para lo que se requieren personas con el suficiente nivel de competencias. “Para ello, es necesario que los trabajadores sepan trabajar en equipo, deben tener un alto nivel de adaptabilidad, ser innovadores, con amplio manejo de la automatización”, dice Hernández.

Fuente: El Mercurio