Ayer se cotizó en US$ 3, 92, el mayor valor en casi nueve años.

Dirigentes, asesores y ejecutivos coinciden en que la situación del metal podría incidir en el pago de bonos más abultados; sin embargo, no se trataría del eje principal a discutir en las más de treinta negociaciones colectivas programadas para este año.

Con el fin de las vacaciones por el Año Nuevo lunar en China y el regreso a las labores de la totalidad de los trabajadores a las fábricas, el precio del cobre vivió una nueva alza, esta vez de un 2,81%, que lo situó en US$ 3,92 la libra, el mayor precio en casi nueve años, más precisa mente desde el 28 de febrero de 2012.

Ayer se conoció también un nuevo dato proveniente desde el gigante asiático, donde el principal índice accionario alcanzó el mayor valor desde 2007, lo que arrastró el optimismo a variables como las materias primas, entre ellas el cobre. El alza diaria del metal fue la mayor en tres meses.

De esta manera, la principal exportación del país avanza a paso firme a superar la barrera de los US$ 4, lo que podría ocurrir en el corto plazo. Esto está abriendo el apetito de los sins catos mineros, en un año especialmente cargado de negociaciones colectivas para la industria local, que involucrarán a más de 20 mil trabajadores, incluyendo organizaciones emblemáticas, como la de Minera Escondida o de varias faenas de Codelco, incluida la División El Teniente, la más importante de la corporación.

Esta posición es compartida por dirigentes y dos asesores de sindicatos mineros, que coinciden en que en la industria local se ha generado una cultura de bonos altos ante el mayor precio del cobre, por lo que adelantan estrechos procesos y un escenario desafiante para la industria minera. Agregan que, además, es una presión para las propias dirigencias, ya que los trabajadores buscarán mayores réditos al ver una cotización en precios históricos.

“Esto es lo mismo que cuando tienes un buen trabajo y te suben el sueldo, todos en la casa queremos ganar de los dividendos que logramos. Por lógica, nuestros socios ven con muy buenos ojos esta oportunidad de precios tan altos para negociar, pero hay que ver la posición de la empresa, porque siempre dicen que tienen que rentabilizar el negocio a 50 años”, comenta el presidente del sindicato de trabajadores de Minera Escondida, Patricio Tapia. Agrega que la compañía ya sabe que pueden resistir más de 40 días en huelga, tal como pasó en 2017, paralización que incluso impactó fuertemente a la economía del país.

La propia BHP ya advirtió, en su última entrega de resultados, que junto a posibles efectos de la pandemia existían presiones sobre la oferta por rondas de negociaciones salariales en las minas del país que están programadas para el año, que en el caso de la anglo-australiana incluye Escondida, Spence y Cerro Colorado. Por su parte, el presidente del sindicato El Teniente, Alfonso Saavedra, dice que tienen conocimiento de la volatilidad del mercado y “este es un buen indicador para nosotros, nos sirve de todas maneras; uno le plantea a la empresa que si es como Se espera, que haya mejores precios por varios años, que nos dé más plata si se va a ganar más estos años, porque la negociación durará todo el peak del precio”.

El director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, explica que estos precios aumentan las expectativas de los sindicatos, lo que se suma a un año turbulento desde el punto de vista político. Pero, por otro lado, las mineras tienen mucho mayor caja, por lo que hay recursos para atender estas demandas.

“La pregunta es qué actitud tendrán las miner: para abordar estas negociaciones. Los últimos años se ha implementado un control de costos muy intenso; en las negociaciones se ha establecido no aumentar permanentemente los costos, por lo que hay que ver si se mantendrá”, dice Guajardo.

Una experimentada asesora de sindicatos mineros apunta a que fue la propia industria la que enseñó que cuando el precio del cobre estaba por las nubes, los bonos eran millonarios, “esto porque, obviamente, los ingresos para las empresas serán más altos, lo que exige la continuidad laboral para los trabajadores, porque las mineras quieren producir la mayor cantidad posible. Es verdad que ningún bono está asociado al precio del cobre, pero sí a la continuidad laboral”.

Eso sí, se admite que el mayor impacto podría venir de la mano de los bonos de término de negociación, instrumento que busca evitar las huelgas, y no en la bonificación y beneficios a largo plazo, los que dependen directamente de la productividad y situación de cada faena.

En eso coincide un alto ejecutivo de una de las principales mineras del país, quien apunta a que la principal incidencia está en los pagos coyunturales, porque en las condiciones permanentes se fijan los índices de eficiencia y productividad, pero de todos modos, le resta incidencia.

“Más que presión, esto requiere disciplina en la administración, de poner las cartas muy claras desde el primer minuto. Esta es una señal de que hay plata, pero el precio no marca nuestra estrategia, más importante es la realidad de la empresa; los precios, así como suben, tamBién pueden bajar”, advierte, Y agrega un nuevo pese al optimismo, el país aún se encuentra en pandemia, con más de dos millones de empleos perdidos y en un escenario recesivo que se mantendrá, por lo que pagar bonos exorbitantes como los vistos años atrás puede resultar incómodo.

Productividad

Tanto Minera Escondida como la División El Teniente son dos de las faenas más productivas del país, y son esos antecedentes los que utilizarán sus dirigencias para negociar con BHP y Codelco, respectivamente.

“Uno pide cuando genera, nosotros tenemos un precio que depende del mercado, estamos pasando por un buen momento y tenemos que producir más para maximizar los ingresos para la división y, por lo tanto, para el país. En base a eso trabajamos. Nosotros tenemos claro que en los resultados de 2020, El Teniente va a aportar del orden del 70%, por lo que el precio es importante, pero en la negociación nos tenemos que fijar en los excedentes que hemos generado”, explica Alfonso Saavedra.

En tanto, desde Escondida, mayor productora de cobre a nivel global, Patricio Tapia apunta a que ellos con la negociación buscarán un “ganar-ganar, ambas partes nos conocemos, probamos que podemos tener una huelga de 44 días, así que lo importante es ver qué quiere la empresa. Nosotros produjimos 12 millones de toneladas en 2020, es decir, cada trabajador produjo 120 toneladas y el promedio nacional fue de 54, lo que revela lo rentables que somos. A nivel mundial, no hay una productora de cobre más grande que nosotros, ahí es donde se sitúan nuestros asociados”, asegura el líder sindical.

Fuente: El Mercurio