Se trata de elementos claves para el desarrollo de la industria tecnológica, y, según expertos, Chile podría convertirse en un actor relevante, siempre que se realicen las inversiones necesarias.

Es un campo de la minería dominado por China y escasamente explorado en Chile, pero en el que tiene un gran potencial. Se trata de las llamadas “tierras raras”, elementos poco conocidos a nivel popular, pero claves para el desarrollo de tecnologías.

Lejos de las gigantescas operaciones en el desierto para la extracción de cobre, el principal producto de exportación nacional y que actualmente vive días de regocijo con precios cerca de alcanzar máximos históricos, hay un yacimiento que busca ir tras las tierras raras chilenas y hacer que el país se abra un espacio en este mercado.

En la localidad de Penco, Región del Biobío, se está desarrollando el proyecto Biolantánidos, el cual fue comprado en 2019 por la firma peruana Hochschild a Minería Activa y que se encuentra en su última fase de estudio ambiental.

Pero, ¿qué son las tierras raras? Se trata de 17 elementos de la tabla periódica, pertenecientes a la famillia de los lantánidos, que se caracterizan por presentar propiedades fundamentales para el desarrollo de la industria tecnológica, por lo que se usan, entre otras cosas, para producir imanes que posteriormente son utilizados en artículos como celulares, electrodomésticos, computadores, autos eléctricos y centrales eólicas.

Respecto a las características principales de estos recursos naturales, Gustavo Lagos, profesor del departamento de Ingeniería en Minas de la U. Católica, explicó a Emol que “se trata de elementos que son escasos en la corteza terrestre, incluso más que el cobre, y que tienen aplicaciones muy importantes en pequeñas cantidades”.

Por su parte, Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, destacó que al presentarse como “conglomerados de minerales bien únicos”, sus rendimientos son bastante específicos, y generalmente están asociados a la elaboración de magnetos para motores de alta eficiencia. Esto debido a sus propiedades para permitir elevar el magnetismo de los motores, reducir su tamaño y extender su duración en el tiempo.

Es más, según consignó El Mercurio, un auto convencional posee 150 gramos de magnetos, mientras que el eléctrico tiene dos kilos y una turbina eólica puede tener hasta 600 kilos de magnetos, por lo que las predicciones apuntan que va a aumentar el consumo de magnetos en torno al 30% anual en los próximos diez años.

Proyectos

El proyecto Biolantánidos, ubicado en la localidad de Penco, actualmente se en encuentra en su última etapa de estudio ambiental.

“Esperamos entrar en producción a principios de 2023, asumiendo que el proceso de evaluación ambiental siga el curso promedio de proyectos de este tipo”, sostuvo Rodrigo Ceballos, gerente general del proyecto. Y añadió que “estamos entrando en una segunda Adenda, con buenos avances en lo técnico, por lo que estamos muy tranquilos con la información que hemos entregado”.

Es más, según el ejecutivo, este tipo de minería difiere bastante de la tradicional, en el sentido de que trata la arcilla en una profundidad de hasta 40 metros, la cual es procesada. Posteriormente, es devuelta a la tierra y se repone la vegetación, evitando el uso de tronaduras, chancado ni articulos peligrosos, y se reutiliza más del 95% del agua.

Por otro lado, según las proyecciones reveladas a través de un estudio efectuado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), gracias al desembolso de entre US$60 millones y US$70 millones ejecutado por la empresa, la producción estimada de este yacimiento ronda las 1.700 toneladas por año, cifra que, en todo caso, es pequeña en el contexto del mercado mundial, donde se transan cerca de 250 mil toneladas.

No obstante, nuestro país, según los expertos, presenta una ventaja comparativa, pues cuenta con tierras raras pesadas – esta denominación se debe a los altos números químicos de los tipos de lantánidos que las componen-, las que casi no existen fuera de China, que se ha posicionado como el principal productor a nivel mundial de tierras raras por una gran diferencia.

Según el informe de Cochilco, en 2019, los países que destacaron por contener las principales reservas de estos recursos naturales son China, cuyas extracciones de tierras raras superó las 120 mil toneladas en dicho periodo, seguido por Australia, que registró 20 mil toneladas, mientras que Estados Unidos sumó 15 mil toneladas, y las cifras fueron decayendo en lo que respecta a Birmania, Rusia, Tailandia y Brasil.

Respecto a Chile, el estudio expuso que ese mismo año hubo al menos dos prospectos en estudio, uno llamado “Cerro Carmen, Sierra Áspera y Veracruz”, ubicado en la región de Atacama, el cual fue investigado para establecer su propiedad minera, y desarrollar técnicas metalúrgicas con el fin de obtener un concentrado comercial de óxidos de tierras raras mediante la aplicación de estos métodos hidrometalúrgicos.

A su vez, se analizaron los depósitos de óxidos de hierro, que corresponden a yacimientos anómalos de elementos de tierras raras. De todos modos, hasta la fecha, Chile no ha avanzado en la explotación de más yacimientos de este tipo debido a que aún no cuenta con una tecnología competitiva para su procesamiento, afirmó Cochilco.

Los principales desafíos

Actualmente, el segmento de tierras raras en Chile continúa en evaluación. Así lo afirmó el biministro de Energía y Minería, Juan Carlos Jobet, quien, en entrevista con EmolTV, sostuvo que “en minería se están haciendo estudios preliminares, pero están en etapa muy temprana”.

En esa línea, esgrimió que “las tierras raras son componentes que vienen en los recursos que se obtienen en la producción minera y que tienen objetivos muy específicos en en sectores industriales, pero que van a ser esenciales en la electro movilidad, entonces, en la medida que la agenda del cambio climático se acelera, de que avanzamos más hacia las energías renovables, el uso de esas tierras debería ser más intenso”.

Y cerró indicando que “entonces es importante que Chile, que tiene potencial en ese segmento, lo explote y lo planifiquemos con tiempo”.

Es en ese contexto que, si bien los expertos indican que Chile podría adquirir un rol clave a nivel mundial gracias a la explotación de estos recursos, es necesario alentar el desarrollo de la industria a través de estudios, además de potenciar las capacidades para procesar las tierras raras.

Desde la perspectiva de Guajardo, aunque Chile sea un país que destaca por su potencial minero, se requiere profundizar en la materia, puesto que a la fecha “no existe suficiente sistematización o exploración de la información, por lo que el tema continúa siendo muy acotado”.

En esa línea, el director ejecutivo de Plusmining apuntó que “como no hay un conteo o dimensionamiento del potencial de tierras raras en el país, uno puede hacer supuestos respecto a la existencia de estos yacimientos, pero no una cuantificación para poder decir que realmente estamos en una situación expectante o favorable para este mineral”.

Por otro lado, Lagos sostuvo que, dado el contexto de hoy en día, en el que la industria de los computadores, celulares, y automóviles requieren de las tierras raras para su confección, lo que se traducen en importantes sumas de dinero, debido al predominio que presentan en el comercio mundial, “el desafío está justamente en obtener las tecnologías para vender directamente a los consumidores, que en este caso son las fábricas de un montón de tecnologías avanzadas, para que ellas nos compren los componentes que necesitan directamente”.

El académico de la universidad Católica expresó que el problema principal está en procesar, no en extraer. Y en ese sentido, cerró afirmando que “hoy en día Chile no posee la tecnología necesaria, tampoco es el caso de Estados Unidos ni el de Australia, que son los países que tienen más potencial de producir tierras raras. Ahora bien, si esto fuese diferente, no tendríamos que preocuparnos por China”.

Fuente: Emol