Las perspectivas del cobre de cara a 2026 y los beneficios que traería para Chile

El metal rojo vivió un histórico 2025, ¿seguirá subiendo su precio?

Por Pablo San Martín

El año pasado fue inédito para el cobre. El principal producto de exportación de Chile acumuló una seguidilla de récords, lo que lo llevó a alcanzar el mejor precio promedio de su historia.

En su última sesión de 2025, el metal rojo cerró en US$5,672 por libra, equivalente a US$12.504 por tonelada, en la Bolsa de Metales de Londres. La pregunta ahora es: ¿qué ocurrirá en 2026?.

El cobre comenzó bien el año. Según la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), hoy (12 de enero de 2026) se cotizó en US$5,7 por libra, lo que equivale a US$12.571 por tonelada.

¿A cuánto llegará el cobre?

Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, señala que existe la visión de que el mercado podría estar subestimando tanto las dificultades por el lado de la oferta como la persistencia de una demanda estructural asociada a la electrificación, las redes eléctricas y la transición energética.

Es por ello que, indica, hoy “gana terreno un escenario en el que el precio del cobre durante 2026 podría moverse más bien en un rango de US$5 a US$6 por libra, en términos nominales”.

A su juicio, detrás de estos altos precios se encuentran los bajos niveles de inventarios, particularmente fuera de Estados Unidos, así como la incertidumbre que se avecina en ese país. “Esperamos una alta volatilidad, porque al haber inventarios tan bajos, cualquier demanda mayor a la proyectada o una menor oferta podría tener un impacto significativo en el precio”, advierte.

Carlos Smith, docente e investigador del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad de la Universidad del Desarrollo, señala que “organismos internacionales estiman precios por sobre los US$5,15 por libra, debido a un déficit estructural en la oferta mundial”.

¿Cómo beneficia al país?

El alto precio del cobre implicaría mayores ingresos para las arcas fiscales, explican los especialistas. Smith, en particular, sostiene que “por cada centavo de dólar que sube el precio promedio anual del cobre, el Estado recibe entre US$20 y US$25 millones adicionales, vía excedentes de Codelco, el impuesto a la minería y los impuestos generales”.

“Eso ayuda a fortalecer el peso chileno y, por lo tanto, abarata las importaciones de combustibles, tecnologías y alimentos, entre otros. Es un beneficio que eventualmente puede traspasarse a precios”, agrega.

Para Guzmán también implica mayores ingresos fiscales. Sostiene que “eso, obviamente, para un nuevo gobierno siempre es positivo (…) y eventualmente permite comenzar a ajustar la economía y pagar parte de la deuda que tiene el país”.

Guajardo explica, por su parte, que estos ingresos tienden a “aliviar presiones cambiarias e inflacionarias, en la medida en que un cobre alto suele traducirse en un tipo de cambio más apreciado”.

“Al mismo tiempo”, agrega, “precios en la parte alta del ciclo sostienen la inversión minera y las extensiones de vida útil de las operaciones existentes, pero hacen aún más evidente que el principal desafío para Chile no es el precio, sino la capacidad de ejecutar proyectos, destrabar permisos y recuperar productividad”.

Fuente: Emol