¿Acelerará el próximo gobierno de Chile los proyectos mineros?

Se espera que el gobierno entrante del presidente electo José Antonio Kast, quien asumirá en marzo, apruebe con celeridad los permisos y el financiamiento para un proyecto de tierras raras por US$175 millones en la región del Biobío.

Así lo señaló Ramón Barúa, CEO de la compañía canadiense Aclara Resources, en una entrevista publicada por Bloomberg News el 12 de enero.

La empresa proyecta iniciar operaciones en Chile en 2028, incorporando esta instalación a su portafolio de activos de extracción y procesamiento de tierras raras en Brasil y Estados Unidos.

¿Qué tan factible es acelerar proyectos mineros de gran escala bajo la administración de Kast? ¿Cómo se compara el entorno regulatorio y de inversión de Chile con el de otros productores de tierras raras en el hemisferio occidental, particularmente Canadá y Brasil? ¿Cuál es la relevancia geopolítica de desarrollar cadenas de valor de tierras raras y otros minerales críticos en América?

Juan Carlos Guajardo, fundador y director ejecutivo de Plusmining en Santiago:

La capacidad de Chile para acelerar proyectos mineros relevantes bajo una administración proinversión probablemente mejorará, aunque sus efectos se manifestarán a distintas velocidades. En el corto plazo, un cambio en las prioridades políticas puede generar impactos inmediatos.

Un gobierno entrante con foco en el crecimiento podría aplicar, durante sus primeros 90 días, un impulso proinversión orientado a destrabar proyectos detenidos en cuellos de botella administrativos, lo que permitiría liberar algunas iniciativas con relativa rapidez.

Las mejoras regulatorias de carácter estructural, en cambio, requerirán más tiempo. Chile enfrenta un desafío de doble naturaleza. Por una parte, el escepticismo ideológico hacia la inversión privada que ha afectado la confianza en los últimos años debería tender a disiparse.

Por otra, el sistema de permisos se ha transformado en una red densa y fragmentada de procedimientos, con superposición de competencias e incertidumbre jurídica. Abordar esta situación exige una reingeniería del marco de permisos, tarea de mediano y largo plazo.

Pese a su amplio potencial geológico, Chile ha experimentado una desaceleración en la generación de nuevos proyectos greenfield. Reconstruir un pipeline robusto tomará tiempo, incluso bajo políticas más favorables.

No obstante, la base minera existente en Chile sigue siendo excepcionalmente significativa. Según estimaciones de Plusmining, la inversión minera proyectada en América Latina alcanza del orden de US$200 mil millones en capex inicial para los próximos años, de los cuales Chile concentra más de la mitad, impulsado principalmente por el cobre.

Cerca del 80% del capex asociado al cobre en Chile se concentra en expansiones brownfield, mejoras operacionales y extensiones de vida útil de faenas. En consecuencia, la contribución de Chile al suministro global de minerales continuará siendo crítica, determinada menos por la aprobación de nuevos proyectos y más por la escala, complejidad e intensidad tecnológica de la reinversión en un sistema minero maduro pero indispensable.

Andrés Beluzán Erazo, ingeniero en minas chileno:

Al evaluar la factibilidad de acelerar proyectos mineros de gran escala bajo la administración entrante de José Antonio Kast, que asumirá el 11 de marzo, es fundamental centrarse en las realidades prácticas más que en expectativas ideológicas.

El marco minero chileno ha mostrado una notable continuidad entre administraciones —desde Piñera hasta Bachelet y Boric— sin cambios fundamentales en la política económica ni en las reglas básicas de inversión. La postura proempresarial de Kast, incluidas sus promesas de desregulación y reducción de burocracia, podría facilitar eficiencias administrativas; sin embargo, cualquier aceleración dependerá de la optimización de procesos técnicos y ambientales dentro de las instituciones existentes, más que de reformas abruptas.

La dinámica del Congreso —donde su partido no cuenta con mayoría absoluta— así como los resguardos judiciales y ambientales, continuarán actuando como contrapesos institucionales.

En tierras raras, Chile sigue siendo un actor emergente, con proyectos como el Módulo Penco de Aclara Resources en etapa de permisos. En comparación con Canadá —que presenta alta predictibilidad regulatoria y cadenas de suministro consolidadas— y Brasil —con producción más madura pero mayor volatilidad regulatoria—, Chile destaca por su estabilidad jurídica, amplia experiencia minera y capital humano calificado. Su principal desafío radica en la extensión y complejidad de los procesos de aprobación ambiental.

Mejorar la predictibilidad regulatoria, manteniendo altos estándares ambientales y promoviendo tecnologías de bajo impacto, será clave para fortalecer la competitividad.

Desde una perspectiva geopolítica, el desarrollo de cadenas de valor de tierras raras y minerales críticos en América reviste importancia estratégica. Una mayor integración regional permitiría reducir dependencias externas — articularmente respecto de proveedores dominantes—, fortalecer la seguridad de las cadenas de suministro y consolidar un marco de cooperación que combine recursos, tecnología y gobernanza robusta en beneficio mutuo entre América del Norte y del Sur.

Beatrice Rangel, directora ejecutiva de AMLA Consulting en Miami Beach:

Si bien considero que Kast llevará a cabo una revisión exhaustiva del marco regulatorio, estimo poco probable que se implementen cambios de manera apresurada, dado que Chile es una sociedad favorable a los negocios y que valora profundamente el Estado de derecho.

Es oportuno que los países latinoamericanos revisen parte de su legislación y regulaciones para aprovechar mejor las oportunidades de crecimiento asociadas al cambio tecnológico. Las tierras raras cumplen hoy, para las tecnologías modernas, un rol equivalente al que tuvo el cobre para la electricidad en el siglo XIX.

Sin embargo, su explotación puede generar impactos en la agricultura y ejercer presión sobre la matriz energética. Resulta poco probable que Chile avance hacia una producción masiva de tierras raras sin ponderar cuidadosamente estos efectos.

Desde el punto de vista geopolítico, el desarrollo de tierras raras puede fortalecer los vínculos económicos con Estados Unidos, lo que podría contribuir al impulso del desarrollo.

Fuente: The Dialogue