El potencial que tendría Novandino Litio en una evaluación de venta de activos de Codelco

Figura en el plano de las ideas, en comentarios de pasillos y en boca de expertos. Hacia el tercer trimestre, la estatal hará una revisión completa de su portafolio de activos. El litio es uno de ellos y sus altos precios pueden inclinar la balanza a captar su valor presente.

Algunos expertos recomiendan analizar la venta del proyecto por US$ 900 millones de exploración y explotación de litio, entre Rio Tinto y Codelco, donde la anglo-australiana pondrá los recursos.

No se ha hablado a nivel de directorio. Tampoco figura en ningún documento concreto, pero en septiembre, cuando ya esté listo el plan estratégico de la empresa al mando de Bernardo Fontaine, desde la presidencia del directorio, Novadino Litio podría convertirse en la principal carta de salvación financiera de Codelco. No es una decisión, pero el asunto está en las conversaciones.

El nuevo plan estratégico de Codelco, dicen conocedores al interior de la empresa, evaluará todos los aspectos: operacionales, comerciales, y por supuesto, financieros. Y en este último segmento, los activos minoritarios, del giro cobre, y los mayoritarios en litio, pueden —es una posibilidad— pasar a jugar un rol clave en materia de inversión o amortización de una deuda que año a año se eleva y que ya figura en los US$ 25.000 millones.

El mismo Fontaine, al asumir Codelco, criticaba en su declaración que finalmente Codelco transfería alrededor de US$ 7.000 millones anuales al Estado y debía recurrir a deuda por un monto equivalente, abultando la mochila año a año. Algo así como desvestir un santo para vestir otro.

En los pasillos de Codelco algunos han hablado de desprenderse de su participación en El Abra o en Quebrada Blanca. Ayer, Codelco emitió un comunicado en que planteó que una “evaluación de la venta” de esas participaciones “no se ajusta a la realidad. Queremos precisar que ni el directorio de Codelco ni su presidente han analizado, discutido o adoptado decisión alguna respecto de la venta de dichas participaciones”, reza la declaración. Sin embargo, el comunicado no cierra la puerta a una futura enajenación. “En los próximos meses, la compañía llevará adelante el proceso de definición de su Plan Estratégico, instancia en la que se evaluarán de manera integral distintos aspectos de su gestión y desarrollo futuro, incluyendo su estructura operacional y de costos, su cartera de proyectos y eventualmente de activos”.

¿Y cuáles activos serían?

El tema de Novandino Litio, la sociedad entre SQM y Codelco para explotar el salar de Atacama, ya figura como comentario entre políticos y expertos, y seguramente será objeto de debate, pero hay varias razones que hacen sentido y otras que no tanto. Una exautoridad del gobierno de Sebastián Piñera reflexiona que sin lugar a dudas el acuerdo que estructuró Codelco con SQM, al compás frenético de Máximo Pacheco, es un “buen acuerdo” en sí mismo, “aunque también es cierto que saca a Codelco su negocio principal”.

En un minuto, el acuerdo fue criticado por casi todos los candidatos presidenciales y hasta hubo un proyecto de acuerdo de la Cámara de Diputados en contra.

El año pasado, el litio se cotizaba en US$ 8.000 la tonelada, lejos de sus máximos. Hoy está cerca de US$ 24.000. Traer eso a valor presente, a través de la venta del 50% + 1 acción que posee la cuprera en las operaciones de litio del salar de Atacama, implica una inyección inmediata de recursos para Codelco y, claro, para un Estado en déficit fiscal. Además, quedaría superado el riesgo de que cobre fuerza algún sustituto del mineral en el mundo de las baterías, más eficiente, más barato y con niveles de carga más rápidos, que desplome el valor del litio y por ende, de Novandino.

Otro argumento a favor de dejar partir al “hijo” de Pacheco apunta a que Codelco debe concentrarse en su giro, el cobre, y ver cómo hace para remontar una magra producción de 1,3 millones de toneladas, que amenaza con seguir palideciendo.

Así, este valioso activo se suma a las participaciones de la estatal en Quebrada Blanca, Anglo Sur y El Abra, todos importantes proyectos de expansión que pueden agregarles precio, en un momento en que el cobre se acerca a los US$ 6 promedio la libra y el apetito de los inversionistas mineros está abierto.

Debate de expertos

Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, da su opinión, atendiendo a que este es un escenario potencial, donde no hay información económica sobre la mesa, ni tampoco una evaluación previa por parte de la estatal. Sin embargo, señala que dada la compleja situación que afecta a Codelco, hay que evaluar todas las opciones posibles para que la compañía pueda salir adelante.

“Hay que revisar las organizaciones, temas laborales, muchos frentes, pero uno de ellos es revisar el portafolio de activos (…). La empresa necesita dinero”.

En el caso del litio, indica que tiene dudas respecto del precio a largo plazo, y por lo tanto, desprenderse es un tema a analizar. Agrega que Codelco debe evitar los factores distractivos de su negocio y que quizás en Novandino pueda generarse una buena oportunidad, aunque advierte que no se conocen bien las cláusulas de salida de la estatal.

No obstante, un abogado de la plaza experto en contratos y que ha leído al revés y al derecho este caso, precisa que en el acuerdo SQM-Codelco existe una cadena de aprobación estatal que no ha sido conocida, y presentaciones en Contraloría sin resolver.

Agrega que la ausencia de transparencia en los documentos que rodearon la constitución de las empresas filiales, la designación de los directores de la matriz y de las subsidiarias, y la ausencia de pronunciamientos de Contraloría respecto de la constitución, modificación o extensión de sociedades intermediarias, surge un riesgo considerable de contingencias legales y de litigación de precio en una eventual venta. “Por lo mismo, en una hipotética venta, el comprador de esos derechos establecería necesariamente importantes resguardos respecto de posibles fluctuaciones de precio y mecanismos de ajuste al mismo, que se traducen en descuentos”.

Guajardo añade que es relevante que la firma se concentre en los activos que pueden hacer una diferencia en su negocio principal, es decir, los que figuran de lleno en la gran minería, y ahí cabe preguntar si tiene sentido mantener Salvador y Gaby. “No estoy diciendo que se tome la decisión de vender, pero sí que debería evaluarse; enredan, porque son operaciones distintas a las grandes”.

En cuanto a las participaciones minoritarias de Quebrada Blanca (10%) y Anglo American Sur (Los Bronces, principalmente), donde la estatal posee un 20% también, señala que el primero es un activo valioso porque tiene el beneficio del free carry, donde Codelco no debe concurrir a un aumento de capital, si es que surge un proyecto de envergadura como Quebrada Blanca II, donde el socio es Teck. En el caso de Anglo Sur, advierte que como Anglo American explota el mismo yacimiento de Andina, podría resultar estratégico mantener esa posición, considerando que hay una asociación de por medio en materia de sinergias.

No obstante, en el caso de El Abra (49%), donde es socia con Freeport-McMoran, que impulsa una iniciativa por US$ 7.500 millones, para pasar de 80 mil a 300 mil toneladas, Guajardo indica que es una alternativa evaluable, considerando que Codelco podría sacar un buen dividendo. “En el mundo hay una falta de proyectos y todos los activos de cobre en este minuto tienen un valor extraordinario”, señala. Esta situación se ve reflejada en los altos precios del metal, que superan los US$ 6 la libra por estos días.

“Vender es un error”

Marcos Lima, expresidente ejecutivo de Codelco, sostiene que “la pregunta que tiene que hacerse es: ¿qué es lo que vale más? Hoy día, pensando en El Abra, vale mucho menos de lo que puede costar en dos años, cuando avance el proyecto y estén las aprobaciones, para elevar las toneladas de producción de cobre de 80 mil a 300 mil. Es ridículo vender hoy día”.

“Mi posición es que Codelco tiene la posibilidad de asociarse con un fondo soberano a nivel internacional, aumentar el patrimonio y transformarse en un gigante verde. Eso no va a ocurrir si empieza a vender por parte”, agrega. Indica que enajenar el litio también sería una equivocación: “Codelco tiene un valor muy superior al del pasado, porque tiene cobre y litio, dos de las minerales críticos más relevantes del planeta”.

Álvaro Merino, director ejecutivo de Núcleo Minero, dice que atendida la crítica situación financiera y operacional de Codelco, la minera debe realizar un completo plan de acción en términos operativos y financieros que permitan la sostenibilidad futura. “Debería hacerse un exhaustivo análisis de los activos y centrar la atención en los más relevantes que contribuyen al logro del plan de acción, de modo tal que aquellos que no están alineados con el objetivo estratégico, se debería evaluar la factibilidad de desprenderse de ellos”.

“Por cierto, evaluar la enajenación de su participación en Anglo American Sur, El Abra, Novandino y Quebrada Blanca podría ser una alternativa para allegar recursos a la estatal”, precisa, y resalta que de acuerdo con los estados financieros al 31 de marzo de 2026, el valor de la inversión contabilizada por estos activos asciende a la suma de US$7.167 millones.

El debate político

La senadora DC Yasna Provoste, presidenta de la comisión de Minería, piensa que las industrias de cobre y litio en que participa Codelco “tienen grandes perspectivas de futuro, debe reforzarse con más alianzas productivas y no debilitarse, como sería una eventual venta de activos. Es una mala idea”.

Pero el senador Renzo Trisotti (P. Republicano), integrante de la comisión de Minería, manifiesta: “Si existen activos no estratégicos cuya venta permita mejorar su situación financiera sin afectar su desarrollo futuro, es una opción que puede estudiarse con criterios técnicos, responsables y de largo plazo”.

El diputado Cristián Tapia (ind.), presidente de la comisión de Minería de la Cámara, dice que “algunos activos, que a lo mejor no se está ocupando y no estén dando la rentabilidad que necesita el Estado, podrían analizarse”.

El diputado Marco Antonio Sulantay (UDI), integrante de la comisión de Minería, indica que “ahora, más que nunca antes, es absolutamente necesario sincerar la situación económica, comercial y operativa de Codelco. Solo una vez conocido este escenario es responsable tomar la decisión de ejecutar acciones estructurales, entre ellas, la venta de activos”.

Cómo está operando la Novandino Litio que llegó a dirigir Bernardo Fontaine

Seis meses lleva operando la nueva empresa a cargo de extraer litio del mayor yacimiento de salmuera del metal, y ya ha tenido dos presidentes en su directorio. La fusión entre las filiales de Codelco y de SQM, que permitió que la empresa privada pudiese mantener su participación hasta 2060 en el Salar de Atacama, tiene una compleja estructura societaria detrás.

Actualmente, en el directorio de Novandino Litio hay tres directores de Codelco (Bernardo Fontaine, Luz Garnier y Alfredo Moreno) y tres de SQM (Ricardo Ramos, Hernán Uribe y Manuel Ovalle). Detrás de Novandino Litio, por el lado de Codelco, está Salares de Chile, con el 50% más una acción de propiedad. Esta es la filial estatal que es propietaria de los activos de litio que tiene la estatal y que tiene su propio directorio. No es una sociedad en el papel, ya que sus directores se han reunido todos los meses, dice una fuente conocedora (desde Codelco no estuvieron disponibles para informar quiénes componen este directorio actualmente). El 100% de Salares de Chile le pertenece a Codelco.

Lo mismo sucede en el lado de SQM, donde existe un directorio por sobre Novandino Litio. Esta es la mesa que preside Gina Ocqueteau.

Sin embargo, todas las decisiones de gobernanza ocurren en el directorio de Novandino Litio, asegura una fuente conocedora de su operación. No en el de Salares de Chile, ni en el de Codelco ni en el de SQM.

Este es “un malentendido muy extendido”, dice Alfredo Enrione, director del Centro de Gobierno Corporativo y Sociedad del ESE Business School (U. Andes). “Un director no le reporta al accionista que lo nombró: le debe lealtad a la sociedad. (…) El director de la filial no es un embajador de su matriz; es un fiduciario de la filial. La información hacia las matrices fluye por canales formales: la junta, los estados financieros, la consolidación contable, no por el director informando privadamente a su accionista, lo que además podría configurar un deber de reserva”, asegura.

El directorio de Novandino Litio enfrenta un desafío particular: crear una nueva empresa, con una cultura y procesos propios, cuando toda la operación proviene de SQM. Por eso los directores han trabajado con asesores para definir una marca nueva, para tener sistemas y procesos que sean autónomos e independientes, señala una persona que conoce el funcionamiento de la empresa. También está en un edificio diferente, en oficinas separadas de Codelco y SQM.

Desde SQM aclararon que con la fusión no cambió la plana ejecutiva de la empresa de litio, ya que SQM Litio (que se fusionó con la filial de Codelco para crear Novandino) ya había separado sus funciones de SQM Yodo Nutrición Vegetal.

Fuente: El Mercurio