La estatal chilena Codelco, bajo escrutinio por un accidente fatal y por cifras de producción infladas, enfrenta una deuda de US$ 25.000 millones.
Por James Attwood
Mientras la demanda mundial de cobre se dispara, una de las mayores compañías mineras del mundo atraviesa una situación delicada.
La empresa estatal chilena Codelco, durante décadas el pilar de la industria minera del país y una fuente clave de ingresos para el Estado, enfrenta una deuda de US$ 25.000 millones y registra su nivel de producción más bajo en 28 años. Además, lidia con una serie de controversias, entre ellas un accidente fatal y diversas investigaciones por la sobreestimación de sus cifras de producción.
Estas dificultades han generado preocupación respecto de si el modelo de Codelco está siendo capaz de aprovechar los beneficios de unos precios del cobre cercanos a máximos históricos, impulsados por la inteligencia artificial y la transición energética, que están incrementando el consumo del metal. También han abierto un debate que habría sido casi impensable hace apenas unos años: ¿debería Codelco dejar de lado sus ambiciones de crecimiento y dar un mayor espacio al capital privado?
Es una pregunta que ha adquirido una nueva urgencia desde que el conservador José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile a comienzos de este año, marcando el giro más pronunciado hacia la derecha desde la dictadura de Augusto Pinochet, hace medio siglo.
Incluso dentro del nuevo gobierno chileno, pocos políticos defienden la desnacionalización de Codelco, por lo que un cambio radical parece poco probable. Creada en la década de 1970, cuando Chile tomó el control de las grandes minas que estaban en manos de compañías estadounidenses, Codelco se convirtió en un símbolo de soberanía económica.
Hoy ocupa un lugar casi sagrado en la historia política del país, tras haber sobrevivido a la ola de privatizaciones de la industria durante el régimen de Pinochet.
Sin embargo, con el mercado del cobre encaminado hacia un importante déficit de oferta, autoridades y representantes de la industria están explorando distintas formas de reformar la empresa para reducir su deuda y mejorar su rentabilidad. Las opciones van desde la venta de activos y la reducción del gasto hasta la ampliación de asociaciones con privados y el uso compartido de infraestructura. Si Chile no actúa, Codelco corre el riesgo de desaprovechar gran parte del histórico aumento de la demanda de cobre que ha llevado el precio del metal a niveles récord.
«Sin cobre no tendríamos inteligencia artificial, aire acondicionado, vehículos eléctricos ni la economía moderna», afirmó el mes pasado en una entrevista el magnate minero Robert Friedland, cuya empresa I-Pulse Inc. comenzó recientemente a trabajar con Codelco en un nuevo método para la trituración de roca. «Codelco sigue siendo extraordinariamente importante».
El escrutinio sobre Codelco se ha intensificado durante el último año. A fines de julio de 2025, un derrumbe en El Teniente, la mina más rentable de Codelco, provocó la muerte de seis trabajadores en el accidente minero más grave ocurrido en Chile en décadas y obligó a detener las labores en áreas clave de expansión.
Una auditoría interna detectó «inconsistencias y ocultamiento» en informes técnicos relacionados con un estallido de roca (rockburst) ocurrido en la misma mina dos años antes, lo que derivó en la desvinculación de tres ejecutivos. La Fiscalía y los organismos reguladores investigan si esas fallas en los reportes de 2023 afectaron la supervisión de los riesgos antes del accidente fatal del año pasado.
Codelco también enfrenta múltiples investigaciones por la sobreestimación de sus cifras de producción, las que le permitieron cumplir con sus metas de producción. Una revisión interna reveló que la compañía había sobreestimado su producción de cobre de 2025 en casi 27.000 toneladas métricas, equivalentes a aproximadamente un 2% de su producción total.
Estos escándalos han revitalizado un debate de larga data sobre si Codelco necesita una reforma más profunda. El caso de la sobreestimación de la producción coincidió con la llegada del presidente del directorio Bernardo Fontaine, economista y empresario designado por Kast en mayo.
Fontaine y ministros del gabinete formularon críticas inusualmente duras a la gestión de Codelco bajo la presidencia de Máximo Pacheco y prometieron reformar las operaciones, las finanzas y el gobierno corporativo de la empresa.
Al referirse a la sobreestimación de la producción que dio origen al pago de bonos, el ministro de Economía y Minería, Daniel Mas, calificó a la empresa como «fuera de control», declaraciones que probablemente inquietaron tanto a sus socios privados como a los tenedores de más de US$ 20.000 millones en bonos internacionales.
El debate refleja los desafíos que enfrenta la industria cuprífera chilena, cuya producción se ha estancado pese a inversiones superiores a US$ 100.000 millones durante la última década, según estimaciones del Consejo Minero. Los problemas de Codelco se producen, además, en un contexto de aumento de la deuda pública y persistentes déficits fiscales en Chile, lo que reduce la capacidad del Estado para respaldar las necesidades de inversión de la compañía.
Estas limitaciones tienen implicancias que trascienden a Chile. Según BloombergNEF, se proyecta que la brecha entre la demanda y la producción mundial de cobre aumente hasta alcanzar los 7 millones de toneladas hacia 2035.
El rápido crecimiento de la demanda también coincide con la disminución de las leyes del mineral, el envejecimiento de las minas y la escasez de nuevos proyectos. Chile es un claro ejemplo de este desafío, según Kwasi Ampofo, director de Metales y Minería de BloombergNEF.
De acuerdo con el modelo de oferta de largo plazo de BloombergNEF, la producción chilena disminuiría desde los aproximadamente 5,4 millones de toneladas actuales hasta cerca de 4,2 millones de toneladas en 2050, a medida que se agoten las minas existentes. Codelco está especialmente expuesta a esta situación porque sus yacimientos son cada vez más profundos y complejos, lo que exige mayores inversiones de capital.
Las leyes del mineral de la empresa —una medida de la cantidad de metal contenida en la roca extraída— continúan disminuyendo, elevando los costos y reduciendo la cantidad de cobre que puede recuperarse. Codelco produce cobre a un costo superior en más de un 50% al promedio de las tres mayores compañías cupríferas del mundo. A diferencia de
otros grandes productores, la minera estatal ha permanecido concentrada casi exclusivamente en un solo país.
Mientras tanto, se espera que la demanda de cobre proveniente de la inteligencia artificial, los centros de datos y el sector defensa prácticamente se triplique hacia 2040, agregando en conjunto 4 millones de toneladas métricas de demanda anual, según un estudio de S&P Global. Asimismo, el consumo podría aumentar tras la guerra entre Estados Unidos e Irán, ya que el incremento de las tensiones geopolíticas reforzaría las inversiones en electrificación, energías renovables, inteligencia artificial y defensa, escribieron el mes pasado los analistas de Goldman Sachs Group Inc., encabezados por Samantha Dart, en una nota dirigida a clientes.
«Consideramos que la inversión en las envejecidas redes eléctricas de Occidente es una prioridad de seguridad nacional, debido a su papel crítico para la inteligencia artificial y la seguridad energética», señalaron.
Chile sigue siendo el mayor productor de cobre del mundo, pero su participación en la producción global ha caído desde más de un tercio a mediados de la década de 2000 a menos de una cuarta parte en la actualidad. En el centro de ese retroceso se encuentra Codelco, cuya producción permanece aproximadamente un 30% por debajo de los niveles proyectados hace dos décadas. Sus indicadores de endeudamiento figuran entre los más débiles de la industria, aunque la empresa cuenta con el respaldo del Estado y S&P Global Ratings mantiene su clasificación crediticia en grado de inversión. Mientras Chile debate cómo revitalizar a su principal empresa minera, el resultado influirá en la capacidad del mundo para incorporar suficiente nueva oferta de cobre al mercado.
Bernardo Fontaine, un crítico de larga data del gobierno corporativo y la eficiencia de Codelco, lidera una revisión estratégica orientada a recuperar la rentabilidad, reducir la deuda y mejorar la transparencia. Esto incluye evaluar la cartera de activos de la empresa para determinar si corresponde postergar inversiones o avanzar en la venta de activos o la búsqueda de asociaciones, explicó ante la Cámara de Diputadas y Diputados de Chile el 24 de junio. Fontaine ha prometido «poner la casa en orden» y dejar de producir «por el solo hecho de producir».
«Nuestro esfuerzo es que Codelco vuelva a ser rentable. No necesitamos ser grandes; necesitamos ser rentables», afirmó.
Codelco no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios. El influyente centro chileno de estudios y consultoría del cobre Cesco ha planteado propuestas que permitirían a Codelco escindir activos de exploración aún no desarrollados y obtener financiamiento a través de los mercados de capitales, señaló su director ejecutivo, Jorge Cantallopts, en una entrevista realizada en junio. Otra propuesta contempla reorganizar Codelco como un holding con divisiones más autónomas, fortaleciendo la rendición de cuentas y otorgando mayor flexibilidad para establecer alianzas con otras compañías mineras.
Juan Carlos Guajardo, fundador de la consultora Plusmining, sostiene que se requieren cambios aún más profundos. Para estabilizar sus finanzas, Codelco podría necesitar desprenderse de algunos activos, cerrar otros y descentralizar su estructura, señaló. No obstante, estas medidas exigirían un manejo cuidadoso para evitar conflictos laborales, considerando que la minera estatal cuenta con más de 76.000 trabajadores, incluyendo contratistas.
Por sobre todo, la empresa debería abandonar su objetivo de volver a producir 1,7 millones de toneladas métricas anuales, nivel previo a la pandemia, y en cambio consolidarse en torno a su producción actual de aproximadamente 1,3 millones de toneladas, o incluso menos, afirmó Guajardo.
«La empresa no tiene la capacidad para producir más que eso», sostuvo Guajardo. «Forzarla hacia esa meta ha sido parte de la explicación de la crisis».
En una presentación realizada a comienzos de junio, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) señaló que Codelco ha incumplido sistemáticamente sus metas de producción al menos desde 2020, atribuyéndolo a debilidades recurrentes en la planificación y la ejecución operacional. El organismo también advirtió sobre inusuales incrementos de producción durante diciembre que, tras la auditoría interna que reveló la sobreestimación de la producción de 2025, alimentaron nuevas dudas sobre los sistemas de reporte de la compañía.
Una estructura más descentralizada también podría abrir la puerta a asociaciones en operaciones mineras ya existentes. Hasta ahora, los joint ventures con grandes compañías mineras se han limitado principalmente a proyectos de exploración, debido a que Codelco no puede vender total o parcialmente sus activos históricos.
Sin embargo, compartir capital y riesgos en determinadas expansiones, o asociarse con operaciones privadas vecinas, podría convertirse en una alternativa viable.
«Necesita ser capitalizada, lo que es muy distinto de privatizarla», afirmó Carlo Arqueros, diputado de centroderecha e integrante de la Comisión de Minería y Energía de la Cámara.
«Estos proyectos, o iniciativas de capitalización conjunta, son una de las alternativas».
Por su parte, Máximo Pacheco sostuvo durante los últimos días de su gestión como presidente del directorio que la empresa ya había adoptado un mayor enfoque en la disciplina de capital y la estabilidad operacional. Señaló que el elevado endeudamiento de Codelco refleja, en gran medida, la necesidad de recuperar décadas de subinversión, al
mismo tiempo que continúa transfiriendo sus utilidades al Estado y efectuando pagos heredados del período del gobierno militar.
El diputado de centroderecha Jorge Alessandri, presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados, afirmó en una entrevista que el creciente endeudamiento de Codelco está impulsando el debate sobre reformas estructurales. No obstante, advirtió que cualquier iniciativa destinada a incorporar capital privado directamente en Codelco o en sus yacimientos históricos requeriría aprobación del Congreso e incluso eventuales modificaciones constitucionales, lo que la convierte en una opción políticamente compleja.
Alessandri evitó respaldar explícitamente una privatización y sostuvo que Codelco debe seguir siendo propiedad de los chilenos. Sin embargo, destacó el acuerdo alcanzado durante el gobierno anterior para integrar la mina Andina de Codelco con la operación vecina Los Bronces, de Anglo American Plc, como una prueba de que incluso gobiernos de centroizquierda consideran necesaria la colaboración entre el sector público y el privado.
«Si ellos lo hicieron, es porque la situación es crítica y era la única forma de salvarla», concluyó.
Fuente: Bloomberg