El mundo está más ávido que nunca de cobre, un componente clave de la energía verde y de los centros de datos que sustentan la inteligencia artificial. Pero Chile, que representa una cuarta parte de la oferta mundial de este mineral crítico, ha visto caer en los últimos años la producción de su principal producto de exportación.
En agosto, la producción cayó a su nivel más bajo en 15 años, pese a que la sólida demanda mundial mantiene elevados los precios.
¿Por qué está cayendo la producción?
Los problemas de Chile se deben, en gran medida, a la antigüedad de sus minas. Tras décadas de extracción, los mayores yacimientos se han ido agotando, lo que significa que las empresas deben procesar cada vez más mineral para obtener las mismas cantidades de metal.
“Hay que invertir más dinero, realizar esfuerzos de mantenimiento mucho mayores, y eso también implica exigencias técnicas más altas”, dijo a AFP Juan Carlos Guajardo, fundador de la consultora chilena Plusmining.
Para compensar la caída de la productividad, las empresas mineras han impulsado la ampliación y modernización de sus minas. Sin embargo, varios proyectos sufrieron retrasos, sobrecostos o problemas técnicos, señaló Nicolas Munoz, analista de la consultora CRU Group, con sede en Londres.
La estatal Codelco, por ejemplo, se vio obligada a suspender la ampliación de la mina El Teniente —la más grande de Chile— después de que estudios advirtieran riesgos sísmicos. Mientras tanto, minas del norte y centro de Chile se vieron obligadas a reducir sus operaciones en julio y agosto debido a las intensas lluvias asociadas a El Niño, que provocaron cortes de electricidad y dificultaron el acceso a las faenas.
Estos contratiempos se producen un año después de que El Teniente, la mayor mina de Codelco, se viera obligada a suspender parte de su producción durante meses tras un accidente que dejó seis trabajadores muertos.
¿Cómo han reaccionado los mercados?
La caída de la producción chilena ha presionado la oferta mundial, haciendo que los precios alcanzaran un récord de US$14.875 por tonelada en septiembre.
Una nueva caída inesperada de la producción podría obligar a los importadores a buscar proveedores alternativos, según Munoz.
La Agencia Internacional de Energía prevé un déficit del 25% en la oferta de cobre para 2035 si no se desarrollan nuevos yacimientos en todo el mundo.
A los mayores compradores de cobre les preocupa que Chile “no tenga a la vista una cartera significativa de proyectos para aumentar la producción”, señaló Guajardo. “Eso significa que el resto del mundo tendrá que hacer un esfuerzo mayor (para compensar el déficit)”.
La participación de Chile en el mercado ha caído del 34% en 2010 a alrededor del 23% en la actualidad, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
El descenso está golpeando a la economía.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, dijo este mes que había restado “al menos un punto porcentual” al PIB de este año.
¿Cómo puede recuperarse Chile?
No existe una solución rápida, según Guajardo y Muñoz, quienes sostienen que Chile debe recuperar la producción de sus mayores minas y avanzar con los proyectos de ampliación y modernización. A más largo plazo, señalan, el país necesita desarrollar nuevos yacimientos.
“No es un problema que pueda resolverse con una ley o un cambio regulatorio. Es un esfuerzo sistemático que hay que emprender”, afirmó Guajardo.
Muñoz destaca la necesidad de agilizar los permisos mineros, atraer inversiones y mejorar la infraestructura, especialmente en energía, logística y agua, que la industria necesita. Pese a ello, la consultora CRU prevé una producción de alrededor de 5,5 millones de toneladas de cobre en 2027, frente a los 5,27 millones de toneladas proyectados por la Comisión Chilena del Cobre para este año.
Las perspectivas de mediano plazo son más positivas: CRU prevé hasta 6 millones de toneladas para 2030, a medida que entren en operación nuevos proyectos.
Fuente: France 24