La victoria de Lula en Brasil pone a las tierras raras en la mira de Trump

La victoria electoral del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva apunta a reforzar el control gubernamental sobre los vastos recursos de tierras raras del país, elevando lo que está en juego para las mineras extranjeras y para los esfuerzos de Washington por reducir su dependencia de China.

Lula derrotó al senador de extrema derecha Flávio Bolsonaro en la reñida segunda vuelta del domingo, asegurando un cuarto mandato no consecutivo si las autoridades electorales confirman el resultado. Su próximo mandato comienza el 5 de enero de 2027, dando continuidad a una política industrial que busca mantener en Brasil una mayor parte del procesamiento de minerales y de la manufactura.

“Este país no aceptará ser el patio trasero de nadie”, dijo Lula en su discurso de victoria, dando señales de que continuará resistiendo las presiones del presidente estadounidense Donald Trump, cuya administración ha impuesto aranceles más altos a los productos brasileños.

El resultado refuerza la estrategia de minerales críticos recientemente establecida por Brasil, más que anticipar un cambio importante de política, según Juan Ignacio Guzmán, director ejecutivo de GEM Mining Consulting.

“La victoria de Lula, en definitiva, refuerza la trayectoria de Brasil en los últimos años y, en particular, confirma la política de minerales críticos del país, que se lanzó en septiembre de este año y, por lo tanto, sigue siendo relativamente nueva”, dijo Guzmán a MINING.COM.

Brasil posee las segundas mayores reservas de tierras raras del mundo, estimadas en 21millones de toneladas (Mt) por el Servicio Geológico de Estados Unidos, solo por detrás de China. Esa base de recursos convierte al país en un objetivo cada vez más importante para los gobiernos occidentales que buscan fuentes alternativas de materiales utilizados en vehículos eléctricos, turbinas eólicas y tecnologías de defensa.

Ambiciones en tierras raras

Los inversionistas extranjeros ya están posicionándose para desarrollar el potencial de tierras raras de Brasil, en gran medida sin explotar, mientras el gobierno de Lula avanza para reforzar la supervisión de los activos minerales estratégicos.

Los registros de la Agencia Nacional de Minería de Brasil hasta junio muestran que las empresas de propiedad extranjera presentaron el 42% de las 2.727 solicitudes de exploración de tierras raras del país, encabezadas por inversionistas de Australia, Estados Unidos y Canadá.

Más del 86% de las solicitudes se presentaron durante los últimos tres años, lo que pone de relieve la rápida aceleración del interés en yacimientos que podrían ayudar a diversificar las cadenas de suministro dominadas por China.

El único productor comercial de tierras raras del país, Serra Verde, fue adquirido por USA Rare Earth (Nasdaq: USAR), empresa en la que el gobierno estadounidense posee una participación del 10%, lo que subraya el creciente interés financiero de Washington en la producción minera brasileña.

Guzmán señaló que el enfoque de Lula probablemente pondrá énfasis en una mayor integración entre la minería y las actividades industriales posteriores de la cadena de valor, particularmente la refinación.

“Si se desarrollan nuevos proyectos mineros de tierras raras, idealmente el objetivo sería no solo producir minerales en bruto o concentrados, sino también realizar actividades de refinación dentro de Brasil”, afirmó.

La política de minerales críticos de Brasil establece un marco para un mayor escrutinio gubernamental de los activos minerales estratégicos, incluidos los cambios en el control de las empresas y los acuerdos internacionales de suministro que podrían afectar la seguridad económica o geopolítica nacional.

Las medidas podrían complicar las adquisiciones y las decisiones de inversión, particularmente cuando las transacciones impliquen una influencia extranjera considerable.

Adriano Drummond Trindade, abogado brasileño especializado en minería y socio de Mattos Filho Advogados, señaló que la principal preocupación de la industria es cómo implementará el gobierno la nueva política, más que la reelección de Lula en sí misma.

“Los inversionistas mineros están acostumbrados a la evaluación gubernamental, siempre que sea predecible, se aplique de manera consistente y se realice oportunamente”, dijo Trindade a MINING.COM.

Explicó que la elección entrega a la administración que negoció la legislación en el Congreso la responsabilidad de ponerla en práctica, lo que aporta continuidad, pero también otorga mayor importancia a las próximas regulaciones.

“Siempre que los tres factores mencionados —previsibilidad, consistencia y respuesta oportuna— se incorporen adecuadamente en las próximas regulaciones y en la práctica, la reelección no debería afectar negativamente la inversión minera”, señaló Trindade.

Antonia Godoy, analista de asuntos políticos y regulatorios de la consultora chilena Plusmining, afirmó que el impacto en la confianza de los inversionistas sería mixto, ya que el impulso de Brasil por retener más valor de sus recursos minerales genera tanto desafíos regulatorios como nuevas oportunidades.

“Por una parte, el impulso de Lula por un mayor papel del Estado y por retener más valor dentro del país puede encender alertas entre los inversionistas, ya que implica requisitos más estrictos y un modelo de inversión diferente”, dijo Godoy a MINING.COM.

Señaló la difícil relación de Lula con el Congreso como una posible limitación para políticas más intervencionistas, argumentando que el presidente tendrá un margen de maniobra reducido y necesitará amplios acuerdos políticos para avanzar en su agenda.

Al mismo tiempo, el gobierno está ofreciendo incentivos para fomentar que las empresas establezcan operaciones de procesamiento y refinación dentro de Brasil.

Las disposiciones incluyen créditos tributarios de hasta el 20% para gastos elegibles de procesamiento, transformación y minería urbana, con un límite anual de 1.000 millones de reales (US$192 millones) entre 2030 y 2034. Los proyectos necesitarían aprobación gubernamental para acceder a estos beneficios.

“El gobierno está trabajando para crear un entorno favorable para el establecimiento y la expansión del beneficio, la separación, el procesamiento, la refinación y la fabricación de materiales avanzados en Brasil”, señaló el Ministerio de Minas y Energía a MINING.COM en una declaración escrita.

El desafío será atraer suficiente financiamiento extranjero y conocimiento técnico sin imponer condiciones regulatorias que perjudiquen la viabilidad económica de los proyectos.

Tensiones con Washington

La victoria de Lula deja a los dos países más poblados de América Latina, Brasil y México, bajo gobiernos de centroizquierda, lo que complica los esfuerzos de Trump por ampliar la influencia estadounidense en la región.

Brasil, la mayor economía de América Latina, con un PIB anual de aproximadamente US$2,6 billones, ha resistido las exigencias de Washington pese al aumento de los aranceles estadounidenses. El mandato renovado de Lula sugiere que las tensiones sobre comercio y soberanía nacional podrían persistir.

El resultado contrasta con el enfoque defendido por Flávio Bolsonaro, quien favorecía vínculos más estrechos con la administración Trump, incluida la cooperación estratégica en minerales críticos.

Godoy observa una consecuencia geopolítica más amplia y sostiene que la victoria de Lula introduce un contrapeso al creciente alineamiento entre Washington y varios gobiernos latinoamericanos en torno a los minerales críticos.

Señaló que las recientes victorias electorales de líderes cercanos a Estados Unidos habían estado empujando a la región hacia un enfoque más uniforme frente a la agenda de seguridad de suministro de minerales de Washington, lo que podría limitar la flexibilidad negociadora de los países.

Guzmán, sin embargo, no espera que las diferencias políticas entre Lula y Trump alteren significativamente la cooperación en el sector.

“Actualmente, Brasil es considerado un socio estratégico de Estados Unidos en la carrera mundial por los minerales críticos”, afirmó. “Por lo tanto, no preveo grandes repercusiones en este ámbito”.

Trindade también espera que los intereses comerciales pesen más que las fricciones diplomáticas y argumenta que la dependencia de Brasil del capital extranjero limita hasta dónde puede llegar el gobierno al imponer condiciones adicionales a los inversionistas
mineros.

“Incluso si la administración de Lula quisiera aumentar las evaluaciones y añadir, hasta cierto punto, requisitos de industrialización local, esas medidas no pueden simplemente ahuyentar una inversión tan necesaria para el sector minero brasileño”, señaló.

Washington ya ha manifestado su disposición a respaldar el procesamiento y la refinación en Brasil como parte de sus esfuerzos por diversificar las cadenas de suministro de minerales críticos.

Fuentes de la embajada estadounidense dijeron a MINING.COM en septiembre que representantes de Estados Unidos habían expresado su disposición a apoyar el procesamiento y la refinación locales, reconociendo que los acuerdos centrados únicamente
en la exportación de materias primas podrían no satisfacer a las autoridades brasileñas.

Trindade señaló que las agencias gubernamentales estadounidenses y los inversionistas privados han seguido buscando oportunidades en Brasil pese a la introducción de la política de minerales críticos y a la incertidumbre en torno a la elección presidencial.

“Dado que la inversión minera es de largo plazo y de alto riesgo, la necesidad de inversión en el sector suele imponerse a las tensiones políticas”, afirmó Trindade.

Guzmán ve un amplio margen para acuerdos que combinen financiamiento estadounidense, transferencias de tecnología y contratos de suministro de minerales a largo plazo con el desarrollo industrial brasileño.

Estos acuerdos podrían ayudar a financiar proyectos con márgenes de rentabilidad más ajustados, siempre que el procesamiento local sea técnica y comercialmente viable.

El analista advirtió que Brasil también debe abordar la incertidumbre regulatoria para atraer la inversión necesaria.

“El gobierno brasileño debería ofrecer marcos regulatorios más claros y estables en materia de permisos, derechos de propiedad y compromisos de suministro con Estados Unidos y otros países”, dijo Guzmán.

La trayectoria política de Lula sugiere que el desarrollo industrial y la soberanía nacional seguirán siendo temas destacados durante lo que podría ser su último mandato presidencial.

El veterano dirigente comenzó su carrera como líder sindical en la década de 1970, antes de ayudar a fundar el Partido de los Trabajadores. Tras tres campañas presidenciales infructuosas, ganó la presidencia en 2002 y fue reelegido en 2006.

En 2010 fue sucedido por la exministra Dilma Rousseff, quien obtuvo otro mandato en 2014. Lula regresó al poder después de derrotar a Jair Bolsonaro en 2022.

La victoria del domingo, poco antes de cumplir 81 años, podría marcar el último triunfo electoral de una carrera política que abarca cinco décadas.

Las empresas mineras estarán atentas a si Lula puede transformar la ventaja geológica de Brasil en una industria de procesamiento competitiva, al tiempo que mantiene las alianzas internacionales necesarias para financiar su desarrollo.

El potencial de cooperación con Washington sigue siendo considerable, pero su éxito dependerá de cómo ambos gobiernos equilibren la seguridad del suministro de minerales estratégicos, la viabilidad comercial y las ambiciones de Brasil de capturar más valor de sus recursos.

Fuente: Mining.com