Las tormentas que han dejado víctimas fatales en Chile han interrumpido las operaciones mineras de cobre en el principal productor mundial durante las últimas semanas, aumentando la presión sobre un mercado que ya enfrenta dificultades para satisfacer la creciente demanda impulsada por la inteligencia artificial, la electrificación y la transición
energética.
Las severas condiciones meteorológicas provocaron inundaciones repentinas y fuertes nevadas en el norte de Chile, donde se ubican algunas de las mayores minas de cobre del mundo. Según las autoridades, las tormentas han dejado al menos 13 personas fallecidas y miles de afectados en distintas regiones del país.
La canadiense Lundin Mining (TSX: LUN) suspendió las operaciones en su mina de cobre y molibdeno Caserones, en la Región de Atacama, luego de que las intensas nevadas interrumpieran el suministro eléctrico. Las lluvias también afectaron temporalmente las operaciones en su mina Candelaria, aunque la planta continuó funcionando gracias a las existencias de mineral disponibles. La compañía informó que espera reanudar plenamente las operaciones en un plazo de dos a tres semanas, tras constatar daños en dos torres de transmisión eléctrica en Caserones.
Antofagasta plc (LSE: ANTO) detuvo durante varios días las actividades de extracción y procesamiento en su operación Los Pelambres, mientras que Barrick Mining (TSX: ABX; NYSE: B) informó el sábado que evacuó de manera segura por helicóptero a los trabajadores de su campamento Barriales, en el norte de Chile, luego de que los caminos quedaran intransitables debido al mal tiempo. La empresa señaló que mantendrá las aeronaves disponibles para las autoridades chilenas hasta el 29 de julio para apoyar las labores de rescate y logística.
La estatal Codelco suspendió temporalmente las operaciones en varias de sus minas, entre ellas El Teniente, mientras que Anglo American (LSE: AAL) y BHP (ASX: BHP) señalaron que estaban monitoreando la situación y manteniendo contacto permanente con las autoridades chilenas.
Teck (TSX: TECK.A; TSX: TECK.B; NYSE: TECK) también informó impactos derivados de las condiciones climáticas y cerró parcialmente su planta Carmen de Andacollo el 17 de julio, luego de que los caminos de acceso quedaran bloqueados.
Las interrupciones operacionales se extendieron más allá de Chile. Las fuertes nevadas también afectaron las operaciones mineras y la logística en la vecina Argentina, incluyendo la mina Veladero de Barrick, la operación de litio Fénix en el Salar del Hombre Muerto y el proyecto de cobre Vicuña, cercano a la frontera con Chile, según Andrés González, director de Análisis de la Industria Minera de Plusmining.
«Esto debe interpretarse como una interrupción de corto plazo, más que como evidencia de una nueva normalidad operacional», señaló González a MINING.COM.
«La intensidad excepcional de las lluvias y nevadas fue favorecida en parte por las condiciones de El Niño, un fenómeno que se presenta de manera irregular cada dos a siete años. Sin embargo, este episodio refuerza la importancia de la preparación operacional y la resiliencia climática, especialmente para las operaciones mineras ubicadas a gran altitud en la cordillera de los Andes.»
Juan Ignacio Guzmán, CEO de GEM Mining Consulting, indicó que la tormenta debe interpretarse tanto como un revés operacional temporal como una advertencia de que las interrupciones relacionadas con el clima se están convirtiendo en una característica cada vez más recurrente del suministro mundial de cobre. Si bien considera prematuro atribuir un solo evento directamente al cambio climático, señaló que las compañías mineras chilenas deben gestionar cada vez más sequías, inundaciones, nevadas, cortes de energía y fallas logísticas como parte de sus operaciones habituales.
Un mercado cada vez más ajustado
Los contratiempos en la producción ocurren en un momento en que la industria ya advertía que años de disminución de las leyes del mineral, envejecimiento de las operaciones y falta de grandes descubrimientos están restringiendo la oferta mundial de cobre. Los precios del metal han subido este año impulsados por las expectativas de una mayor demanda desde China y por la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles a las importaciones, mientras que el consumo asociado a centros de datos para inteligencia artificial, energías renovables y electrificación continúa acelerándose.
El Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM) publicó la semana pasada un informe que muestra que aproximadamente un tercio de las 12.000 instalaciones mineras y metalúrgicas del mundo operan en regiones donde existe una intensa competencia por los recursos hídricos y un elevado riesgo de sequía. El estudio identifica a Chile como una de las zonas de mayor preocupación.
Jefferies estimó este mes que la producción mundial de cobre cayó cerca de un 10% interanual durante el último trimestre entre compañías que representan aproximadamente una quinta parte del suministro global, aumentando el riesgo de déficits significativos en el mercado durante el próximo año.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) también advirtió este mes sobre los crecientes desafíos para sostener la producción de cobre en países clave como Chile y Perú.
«En un mercado del cobre que ya se encuentra ajustado y con precios en tendencia alcista, las interrupciones de producción pueden ejercer una presión adicional sobre la oferta, especialmente en el mercado mundial de concentrados de cobre», señaló González. «Por ahora, sin embargo, se espera que el impacto general siga siendo relativamente acotado.»
Guzmán explicó que la disminución de las leyes del mineral hace que la industria sea más vulnerable, ya que las empresas deben procesar un mayor volumen de material para producir cada tonelada de cobre, incrementando su dependencia de la energía, el agua y la infraestructura de transporte. Los daños sufridos por las torres de transmisión en Caserones también demuestran cómo una infraestructura crítica ubicada fuera de la propia mina puede transformarse en un cuello de botella para la producción, mientras que desarrollar una oferta de reemplazo puede tardar años.
La preocupación de fondo va más allá de esta tormenta. Se espera que la demanda de cobre continúe creciendo a medida que se expanden los centros de datos para inteligencia artificial, la electrificación y los proyectos de energías renovables, mientras que el desarrollo de nuevas minas difícilmente será suficiente para seguir ese ritmo.
«El mercado del cobre parece dirigirse hacia un déficit estructural de oferta», afirmó González. «Los mayores precios del cobre deberían mejorar la viabilidad económica de proyectos que anteriormente eran considerados marginales, pero incorporar nueva producción requiere varios años debido a los procesos de permisos, financiamiento, ingeniería y construcción.»
Añadió que, por sí solas, las interrupciones provocadas por fenómenos meteorológicos no generarán ese déficit, pero sí pueden estrechar aún más un mercado ya restringido al reducir la oferta en momentos en que la demanda continúa acelerándose.
«Mientras no entren en operación suficientes nuevas minas y ampliaciones, las interrupciones temporales en Chile probablemente tendrán un impacto desproporcionado sobre los precios mundiales del cobre», concluyó Guzmán.
Según informó el gobierno chileno, se espera que las interrupciones provocadas por las intensas lluvias y tormentas de nieve continúen hasta comienzos de agosto, debido a la persistencia de sistemas frontales en la alta cordillera de los Andes, aunque las precipitaciones en las zonas bajas del país ya han comenzado a disminuir.
Fuente: Mining.com