El metal rojo retrocedió esta semana desde su récord histórico, presionado por las dudas sobre los aranceles y tras el alza de tasas en Estados Unidos. Este episodio se enmarca en un escenario de fuertes fluctuaciones en la cotización, aunque con precios todavía elevados, y una oferta restringida, de acuerdo con las conclusiones de la última cumbre de expertos realizada en China.
Esta semana, el cobre cayó con fuerza a medida que los operadores incorporaron en sus apuestas la subida de las tasas de interés en Estados Unidos y la expectativa de que la administración de Donald Trump no aplicaría, por ahora, un aumento de los aranceles al metal.
La antesala de la caída estuvo marcada por una posible nueva escalada de la guerra comercial, que había llevado los precios a niveles récord la semana pasada. Una vez más, los inventarios se concentraron en Estados Unidos, mientras se vaciaban las bodegas del resto del mercado, especialmente las de Londres, lo que llevó a que la cotización superará por primera vez los US $14.800 por tonelada.
Sin embargo, tras el cambio en las expectativas, se produjo un reposicionamiento de los inventarios y se redujeron los diferenciales de precios entre Nueva York y Londres. Con ello, el metal rojo tocó su nivel más bajo en más de tres semanas y encontró soporte en torno a los US $13.926 por tonelada, equivalentes a unos US $6,31 por libra.
De todas formas, la caída de 5,3% desde sus máximos se produce en medio de niveles históricamente elevados. En lo que va del año, el cobre acumula un avance de 12% y, durante los últimos 12 meses, de casi 40%.
Las razones que explican estos elevados niveles de precios son estructurales y de largo plazo. “Los fundamentos son compatibles con la mantención de precios históricamente altos. No necesariamente al mismo nivel actual, pero sí se mantendrían en niveles elevados”, detalló Juan Carlos Guajardo, fundador y director ejecutivo de Plusmining.
El exdirector ejecutivo del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO), quien también fue director de Estudios de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), explicó que la producción minera apenas crecerá este año, “prácticamente cero”, mientras que el consumo aumentará cerca de 2%. “Todo esto está apoyado por el crecimiento de las redes eléctricas, la electromovilidad y la infraestructura digital”, indicó a Señal DF.
El análisis de Guajardo incorpora nuevos antecedentes. La semana pasada participó en China en la vigesimocuarta Conferencia del Cobre de Antaike, un organismo clave en la investigación de metales en el país que consume el 60% del cobre mundial.
Respecto de su visión sobre el precio, Guajardo la resume así: “Con este escenario, sigo viendo perspectivas favorables para precios altos, pero con una elevada volatilidad”. Advierte que las fuertes variaciones en el precio derivan de riesgos geopolíticos, por lo que los expertos asiáticos mantienen una postura cautelosa.
“Los chinos consideran que este año el precio del cobre estará muy influido por las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Asumen que ese gobierno está haciendo esfuerzos para mantener elevados los precios de los activos en general, por lo que, una vez finalizadas las elecciones, dudan de que esos niveles sean sostenibles”.
A ello se suma la cuestión arancelaria, respecto de la cual resulta difícil anticipar una postura. “La eventual decisión de Estados Unidos de aumentar los aranceles puede amplificar de manera muy significativa los movimientos de precios, tanto al alza como a la baja”.
China se prepara para la escasez
El encuentro, en el que Guajardo también participó como expositor, se realizó en Harbin, ciudad del norte de China situada cerca de Mongolia y Rusia. Más allá de las perspectivas de precios, lo que principalmente captó su atención fue la manera en que China ya ha asumido que enfrentará un mundo con escasez de cobre.
“Existe consenso respecto de que están frente a un escenario de escasez”, explica. “En lugar de lamentarse o intentar buscar algún atajo o una salida poco convencional, están apuntando a maximizar sus recursos en este escenario”.
La imposibilidad de prescindir del metal rojo se ha traducido en una hoja de ruta con cuatro frentes.
El primero es tecnológico. Guajardo cuenta que una sola empresa china emplea actualmente a 350 doctores dedicados a la investigación, desde la exploración hasta el producto final. Un reflejo de este esfuerzo es el reciente hallazgo de un yacimiento de cobre y oro en una cuenca volcánica, un modelo geológico que hasta ahora se consideraba estéril.
El segundo frente corresponde a las fundiciones, que asumen que los cargos de tratamiento y refinación continuarán deprimidos durante mucho tiempo. La respuesta vuelve a ser tecnológica: mejorar las plantas de ácido para recuperar una mayor cantidad de ácido sulfúrico —el subproducto que las ha mantenido a flote— e incrementar la recuperación de metales menores.
El tercero consiste en asegurar recursos fuera de sus fronteras. Las empresas chinas Zijin, China Moly y Jiangxi buscan desplegar capital y tecnología en otras jurisdicciones. Durante los últimos meses, y con un bajo perfil, adquirieron el proyecto Cangrejos en Ecuador y La Arena en Perú, además de obtener la licencia para desarrollar El Alacrán en Colombia. África continúa presente en sus planes, pero Guajardo también observa un creciente interés por Asia Central, particularmente por Kazajistán, Uzbekistán y Pakistán.
El cuarto frente es conocido y reaviva temores históricos. La máxima autoridad de la industria china de metales advirtió durante el encuentro que los altos precios están perjudicando la cadena industrial y que la sustitución se ha convertido en una necesidad. El cobre ya ha sido reemplazado en la industria de las tuberías y actualmente pierde participación en los equipos de aire acondicionado.
Las implicancias para Chile
Para Chile, la lectura del directivo es que el país atraviesa un “buen momento” para contribuir al suministro de estos minerales. “Desde el punto de vista comercial, se observa una relación bastante sólida con China. Desde la perspectiva de la inversión, la historia es diferente y, como sabemos, puede estar sujeta a otras condiciones. Pero interés no falta; simplemente tendrán que encontrar la manera y el mecanismo adecuados”, concluye.
Fuente: Diario Financiero