Washington busca reducir su dependencia de China. Penco lidera las opciones locales, NeoRe proyecta una planta modular y otras tres antiguas prospecciones se ubican en Atacama.
La disputa por las tierras raras empieza a reflejarse en los envíos comerciales. Según informó Financial Times, China despachó a Estados Unidos 512 toneladas de imanes de tierras raras en agosto, un 20% menos que en julio. Son piezas utilizadas en vehículos eléctricos, equipos tecnológicos y sistemas de defensa. Mientras Washington busca proveedores para reducir su dependencia de China, Sudamérica ofrece dos realidades: Brasil ya produce estos minerales y Chile todavía intenta llevar sus proyectos a una operación comercial.
GEM Mining Consulting, liderado por Juan Ignacio Guzmán, identifica cinco activos o prospectos en Chile. Dos registran actividad empresarial reciente: Módulo Penco, de Aclara Resources, en la Región del Biobío, y NeoRe, con concesiones principalmente en Ñuble y Maule. Los otros tres —Cerro Carmen, Sierra Áspera y Veracruz— son antiguas prospecciones en Atacama, vinculadas a la Empresa Nacional de Minería y a la Comisión Chilena de Energía Nuclear. Sus etapas de desarrollo son distintas.
Matías Marañón Luco, head of consulting de Plusmining, aplica otro criterio: considera los casos con mayor avance o información pública disponible. Así llega a tres iniciativas chilenas: Penco; Verónica Norte, también de Aclara, situada unos 45 kilómetros al sur y aún en exploración; y NeoRe. Esta última cuenta con Esperanza 7, en Cobquecura, Región de Ñuble, donde proyecta instalar su primera planta modular de extracción.
Penco toma la delantera
“Hoy, Penco (de Aclara) es el único con una ruta claramente avanzada hacia producción”, sostiene Marañón. El proyecto cuenta con evaluación económica, aprobación ambiental e inversionistas estratégicos.
Aclara Resources cotiza en la Bolsa de Toronto, Canadá. Según Marañón, sus principales accionistas son el Grupo Hochschild —a través de Hochschild Mining y New Hartsdale Capital, con cerca del 58% en conjunto— y CAP, con aproximadamente el 12%.
Para Penco, GEM registra 27,5 millones de toneladas de recursos medidos e indicados, con una ley de 2.292 partes por millón de óxidos totales de tierras raras: 62.900 toneladas de óxidos contenidos. A ello suma 1,7 millones de toneladas de recursos inferidos, con otras 3.400 toneladas contenidas. La consultora hace una precisión: recursos no equivalen a reservas ni demuestran, por sí solos, que el depósito pueda explotarse de manera rentable.
Álvaro Merino Lacoste, director ejecutivo de Núcleo Minero, cifra la inversión del proyecto en US$130 millones. Señala que podría producir 1.700 toneladas de concentrado en régimen y generar unos 2.200 empleos directos e indirectos. A su juicio, los obstáculos internos para concretar proyectos explican la lentitud de esta industria en Chile. También ve potencial en relaves mineros de Atacama y Coquimbo y en depósitos de arcillas de Maule, Ñuble y Biobío.
NeoRe y sus vínculos
NeoRe SpA es una compañía chilena controlada por Madesal SpA, según informó en septiembre Chilean Cobalt Corp, firma basada en Estados Unidos. La estadounidense mantiene un acuerdo vinculante para avanzar hacia la adquisición del 100% de NeoRe, aunque la compra todavía no se cierra.
Chilean Cobalt informó que NeoRe completó cerca de 2.500 metros de perforación en más de 250 sondajes durante 2026, recolectó más de 1.700 muestras superficiales y procesó unos 500 kilos de arcilla en pruebas piloto. Las partes también enviaron lotes de concentrado a posibles socios estadounidenses para su análisis.
El próximo hito que persigue NeoRe es obtener el primer carbonato mixto de tierras raras de su planta modular a comienzos de 2027. Para ello necesita permisos, construcción, financiamiento y puesta en marcha. La empresa proyecta alcanzar una tasa anualizada de unas 50 toneladas durante 2027, 300 en 2028 y, posteriormente, entre 500 y 1.000 toneladas.En su escenario central, GEM prevé primero un productor comercial —probablemente Penco— y a NeoRe en demostración o en una escala modular inicial. Una segunda operación dependería de que esta última publique recursos, consiga permisos y logre ampliar su proceso.
La ventaja de Brasil
Fuera de Chile, Marañón identificó 13 proyectos avanzados: diez en Brasil, uno en Colombia, uno en México y uno en Paraguay. “Brasil está claramente más avanzado”, afirma. Serra Verde ya opera Pela Ema, en Goiás. En ese mismo estado, Aclara desarrolla Carina, en Nova Roma. El proyecto EMA, de la australiana Brazilian Critical Minerals, se ubica en Amazonas. Caldeira, de Meteoric Resources, y Colossus, de Viridis Mining and Minerals, están en el área de Poços de Caldas, Minas Gerais; Araxá se encuentra en la zona del mismo nombre, también en ese estado. Marañón sitúa a Carina y EMA en factibilidad, mientras los demás proyectos mencionados atraviesan distintas etapas de evaluación.
“Chile tiene ventajas en experiencia minera, institucionalidad, infraestructura, acceso a capital y capacidad para desarrollar proyectos con trazabilidad y estándares ESG exigentes”, plantea el consultor. Brasil, sin embargo, lleva la delantera en el tamaño y la madurez de su cartera. Chile aún no produce comercialmente tierras raras ni ha demostrado capacidad industrial de separación y refinación.
“Para Chile, el punto central es que no basta con contar con el recurso. En proyectos de este tipo son fundamentales el acceso al procesamiento, capital, compradores, trazabilidad y contratos”, dice Marañón. Penco es, a su juicio, la oferta chilena más concreta para esa cadena. NeoRe, en tanto, busca acercarse a procesadores y posibles compradores estadounidenses mediante Chilean Cobalt.
Acuerdos y mirada política
Chile y Estados Unidos firmaron el 12 de marzo una declaración conjunta para consultar sobre minerales críticos y tierras raras. El mecanismo contempla identificar proyectos de interés, examinar brechas de suministro y explorar financiamiento. No establece compromisos de compra ni preferencias para la producción chilena.
En el debate local, Erich Grohs, integrante de la Comisión de Minería y del Partido Nacional Libertario, cuestiona los plazos: “Chile no puede seguir perdiendo inversiones estratégicas por culpa de una permisología asfixiante”. El diputado Patricio Briones vincula esta industria con el empleo en Biobío, aunque pide información y fiscalización para las comunidades: “Este es un trabajo de mediano plazo, esto no puede ser tomado a la ligera porque definitivamente hay que dejar garantías y certezas a la población”.
La distancia con Brasil ya tiene una expresión concreta: allí existe una mina en producción. En Chile, Penco debe resolver reclamaciones, permisos y financiamiento, mientras NeoRe necesita demostrar que puede pasar de las pruebas piloto a una operación modular.
Fuente: La Segunda