Dos hitos se registraron el martes 6 de enero de 2026 en favor de la economía chilena. El primero fue la escalada en el precio del cobre, que alcanzó un nivel inédito incluso para los más optimistas. Como consecuencia, el salto de la mayor exportación del país provocó una fuerte caída del dólar, que cotizó por primera vez en dos años por debajo de la barrera de los $900.
El valor del cobre, mineral clave para la transformación energética y la industria de la electromovilidad, registró un alza del 3% y llegó a US$6,01 la libra. En igual fecha del año pasado, el metal se cotizaba en torno a los US$4 la libra, lo que implica una súbita subida de US$2 en solo 12 meses.
Además, se trata de la mayor alza diaria desde septiembre del año pasado, luego de que el metal acumulara un incremento de poco más del 50% en 2025. El promedio del valor del cobre fue de US$4,52 la libra durante ese año.
En una mirada más retrospectiva, destaca el salto de US$5 que el mineral registró desde fines de octubre hasta los actuales niveles sobre US$6. En contraste, para pasar de US$1 a US$2 la libra demoró más de tres décadas en concretarse.
Un fuerte crecimiento en el precio internacional del cobre implica que el país recibe más dólares por la misma cantidad de cobre exportado. Esos dólares ingresan a través de las empresas mineras, tanto Codelco como del sector privado.
“Para pagar salarios, impuestos y proveedores en Chile, una parte importante de esos dólares debe convertirse en pesos. Cuando hay más dólares disponibles, su precio tiende a bajar. El aumento del precio del cobre eleva la oferta de dólares en el país y, como consecuencia, el dólar pierde valor frente al peso chileno”, explica Pablo Cruz, economista del Instituto Libertad.
Este escenario se reflejó ayer de manera muy nítida en el mercado cambiario. El dólar retrocedió $11 hasta los $894,2, su menor nivel desde 2024.
“El tipo de cambio chileno cayó con fuerza porque el shock positivo del cobre y la mayor demanda por pesos terminaron imponiéndose sobre la leve apreciación del dólar global”, dijo Felipe Sepúlveda, analista jefe de Admirals Latinoamérica.
Agregó que este desempeño refuerza el atractivo del peso, dado el rol del metal como principal exportación del país.
Mercado del cobre
De acuerdo con la opinión de expertos, la reciente escalada del cobre se sustenta en sólidos fundamentos, con una demanda creciente proveniente de la transición energética y los data centers. A esto se suma, en lo más reciente, un mayor flujo financiero hacia los metales.
“Se está produciendo una rotación significativa de capitales, en particular hacia el cobre, en un contexto en que los inversionistas buscan cobertura frente a riesgos macroeconómicos, inflación persistente y tensiones geopolíticas. Esto se refleja claramente en el posicionamiento financiero”, apunta Juan Carlos Guajardo, director de Plusmining.
Para Emanuelle Santos, analista de mercado de XTB Latam, el cobre consolida “un arranque de año explosivo”.
“El motor principal es un mercado que empezó a operar bajo la lógica de seguridad de suministro. Cuando el metal se percibe escaso en las plazas donde se forma el precio y la cobertura se vuelve más cara, la reacción suele ser desproporcionada, y eso es precisamente lo que está ocurriendo: una prima por disponibilidad que se superpone a los fundamentos tradicionales del ciclo”, añadió Santos.
Otro factor que está incidiendo es la huelga en la mina Mantoverde, en el norte del país, un ingrediente adicional que el mercado interpreta como una señal de mayor riesgo de escasez, especialmente cuando la industria chilena debe enfrentar más de 30 negociaciones colectivas en lo que resta del año.
Aunque Guajardo observa un sólido trasfondo de mediano plazo para el metal, sugiere “cautela a la hora de extrapolar estos precios como un nuevo nivel permanente”.
Impacto fiscal
Un escenario de precio del cobre estabilizado en la zona de US$5–6 por libra “cambiaría la conversación fiscal por la calidad de los ingresos”, advierte Santos, de XTB Latam.
Dada la incidencia de Codelco como uno de los principales contribuyentes al fisco, un escenario de cobre sostenidamente elevado puede traducirse en ingresos fiscales extraordinarios.
No obstante, esos mayores ingresos, por ahora, son transitorios y, por tanto, deberían ahorrarse, afirma Rodrigo Montero, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma.
Apunta a que existe una especial preocupación por el Fondo de Estabilización Económica y Social, “que nos permite absorber shocks externos y mitigar las consecuencias negativas que pueden tener crisis económicas relevantes sobre los hogares de Chile. Hoy el fondo se encuentra en niveles muy deteriorados”.
“Por ahora, lo más sensato y razonable es tomar todo esto como transitorio y, por lo tanto, llevarlo a ahorro”, remarca Montero.
Considerando que el presupuesto para 2026 fue construido con un precio del cobre de US$4,38 la libra, “de mantenerse el precio del cobre en niveles promedio cercanos a US$5,5 la libra —más de un dólar sobre el supuesto de Dipres—, los ingresos fiscales podrían incrementarse en al menos US$3.000 a US$4.000 millones, tomando como base la recaudación de años previos y el nuevo royalty que rige desde el año pasado”, anticipa Felipe Jaque, economista jefe del BICE.
Comprar con este dólar
La mayor depreciación del dólar debería abaratar las importaciones, lideradas por el petróleo. También podría favorecer la compra de artículos electrónicos, vehículos y maquinaria, gracias a un tipo de cambio más bajo.
Asimismo, las compras de pasajes aéreos o paquetes turísticos en dólares resultarían más convenientes, al igual que el pago de las tarjetas de crédito. Este escenario debería reforzar las expectativas del Banco Central y de los economistas
respecto de una convergencia inflacionaria hacia la meta del 3% durante el primer trimestre.
Fuente: El Mercurio