Las cinco causas que desafían la producción chilena del cobre

Pese a que el precio del metal figura en torno a los US$ 6, una menor inversión anterior por falta de certidumbres, resabios de la pandemia y envejecimiento de las minas figuran entre los factores que han disminuido los volúmenes de grandes faenas.

Cinco serían las causas principales del decaimiento sostenido de la producción de cobre.

Se refleja en magros Índices de Actividad Mensual Económica (Imacec), que a mayo registró una disminución interanual de 0,9%. Según cifras de Cochilco, al quinto mes del año la producción de cobre bajó 8,8%, a 2.037.500 toneladas.

A juicio del director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, el decaimiento pasa por una menor inversión sostenida en minería por complejidad y retrasos en proyectos; falta de certidumbre para invertir en años anteriores; disciplina financiera post superciclo chino, que se traduce en menos gasto de capital; y el impacto de la pandemia, que generó sacrificios en exploración, mantención y desarrollo de minas.

Guajardo agrega que la industria está más vulnerable por falta de inversión y envejecimiento de minas (menores leyes), generando problemas de producción.

El líder sénior de Estudios y Contenidos de Cesco, Cristián Cifuentes, añade un factor: el estrés hídrico prolongado (especialmente en el norte) y eventos climáticos extremos.

Precisa que faenas como Collahuasi (de Anglo American y Glencore, con un retroceso de 3,4% en producción a mayo), Spence (BHP, que tuvo una caída de 28,2%), Centinela Óxidos y Sulfuros (de Antofagasta Minerals con disminuciones de 25% y 8,5%, respectivamente) han enfrentado escasez de agua y de bajas leyes que les han llevado a ajustar planes mineros.

Los Pelambres, el yacimiento más importante de Antofagasta Minerals, registró un retroceso el primer semestre, por menores volúmenes de extracción y leyes del mineral. AMSA bajó la producción de cobre en 9,5% el primer semestre a 285.000 toneladas, aunque mantiene sin cambios su expectativa de generar entre 650 mil y 700 mil toneladas este año.

Hace unos días, la australiana BHP reportó un recorte en la producción de cobre de sus faenas chilenas para el año fiscal 2026 (julio 2025-junio 2026). El rendimiento de su minera Escondida disminuyó en 3%, a 1,26 millones de toneladas de cobre. BHP informó que la producción retrocedió debido a una baja en la ley del mineral: en 2025 fue de 1,02% y en 2026, de 0,90%.

Álvaro Merino Lacoste, director ejecutivo de Núcleo Minero, señala como causas del decaimiento las menores leyes, necesidad de mayor inversión, limitaciones al financiamiento, normativas ambientales y comunitarias más exigentes, e incertidumbre generada por los procesos constitucionales. Suma el largo período de tramitación del royalty minero.

Codelco: menor volumen permanente

El caso de Codelco, Guajardo indica que es más grave. “Obedece a la pérdida permanente de producción y errores de gobernanza al abordar demasiados proyectos grandes a la vez (los proyectos estructurales). Estima que son alrededor de 400 mil toneladas anuales menos en forma permanente, equivalente a la producción de una mina de gran tamaño”. En total, el volumen representa un poco menos que todo Collahuasi (406 mil toneladas en 2025).

Un fenómeno coyuntural prolongado en la estatal corresponde a El Teniente, agrega Cristián Cifuentes, de Cesco, producto del accidente que dejó seis fallecidos en 2025. A mayo, esta división muestra un volumen de 103.000 toneladas (-27,2%).

“Poder recuperar esa producción no le va a costar meses, sino que creo que lo que queda del año. Donde ocurrió el accidente eran las líneas productivas que iban a permitir la continuidad operativa de El Teniente los próximos años”, dice.

Según Guajardo, habría una luz al final del túnel, aunque lejana, ya que indica que si se concretan las inversiones mineras anunciadas en los últimos meses, en torno a US$ 20.000 millones, el aumento sostenido de producción recién se vería hacia 2032.

Incertidumbre

Los proyectos de continuidad operacional de las mineras han entrado con retraso, dice Juan Carlos Guajardo. Ha ocurrido por la falta de certidumbre para invertir en años anteriores, y no solo por la situación política.

“El gasto de capital de las compañías mineras no ha sido muy fuerte en los últimos años, y creo que tiene que ver con que en 2011 el primer superciclo de crecimiento de China se pinchó, las compañías quedaron bien endeudadas y no le entregaron muchos dividendos”. Explica que desde esa época hasta ahora “ha habido un enfoque sumamente disciplinado de parte de las mineras, donde se han cuidado de no gastar demasiado”.

Menor ritmo de inversión

Pese a que la menor producción responde a un cúmulo de factores puntuales en cada operación, como leyes inferiores, escasez hídrica y el menor procesamiento de mineral, existe una causa anterior, señala Juan Carlos Guajardo, de Plusmining: “En el caso de la minería, donde son procesos tan complejos y de alto costo, con un equipamiento de grandes volúmenes y bastante poca flexibilidad, se requiere que todo eso funcione de manera muy correcta siempre. Por lo tanto, si no se mantiene un ritmo de inversión suficientemente adecuado, las vulnerabilidades empiezan a ser más frecuentes”, indica el experto.

Los resabios de la pandemia

Los efectos de la pandemia explican bastantes cambios, cuando para mantener los niveles de producción hubo que hacer sacrificios, que se han visto reflejados varios años después.

En este sentido, Juan Carlos Guajardo explica que se desarrollaron las minas con menor intensidad, se dejó de hacer exploración, de preparar planes mineros.

Resultado: “Años después no se conocen bien las zonas que hay que explotar, extrayendo material de menor ley, por ejemplo. También se postergan ciertas mantenciones, y las tasas de fallas aumentan el tiempo”.

El clima extremo

Para Cristián Cifuentes, de Cesco, las causas de la menor producción son multifactoriales. Agrega que a las consideraciones de inversión, y planes mineros más ajustados independiente de los ciclos de precio, han afectado a la actividad las menores leyes del mineral, en un contexto de país minero «maduro».

Se suma un clima más extremo, con una sequía prolongada, que ha encarecido particularmente el agua durante años en la zona norte de nuestro país.

«Asimismo, hay operaciones que tienen eventos extremos puntuales, como, por ejemplo, nevadas, que pueden paralizar las operaciones, sobre todo de alta cordillera».

Extensa tramitación de proyectos

Álvaro Merino, de Núcleo Minero, suma la incertidumbre que introdujeron varias normativas ambientales y comunitarias más exigentes, además de los procesos constitucionales, como un factor que inhibió las inversiones mineras.

A lo anterior añade la tramitación del nuevo royalty minero y, lo más importante, el largo período de tramitación de un proyecto minero, lo que naturalmente implica mayor empleo de recursos y tiempo y, obviamente, un desincentivo para la inversión, tan importante para un país minero”.

Fuente: El Mercurio