La producción de la minería podría caer 9% e incluso 10%, apunta el ministro Jorge Quiroz. Que la actividad económica de Chile cierre el año en azul requiere una aceleración en el cuarto trimestre que los datos, hasta ahora, no acompañan.
Mientras auscultaba ante una audiencia de empresarios los problemas que han pesado en la conducción económica de este gobierno en sus primeros siete meses, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, tenía marcada en su presentación esta frase:
“Incertidumbre, pesimismo”. Apareció mientras enumeraba desde el fenómeno de El Niño —con impactos en pesca, agricultura, minería— hasta la crisis energética derivada de los conflictos internacionales, pasando por un alto gasto fiscal con un profundo déficit al que se le ha puesto coto. Comparó el conjunto con las “siete plagas”. Pero ahora viene una “moderación” presupuestaria con inversión pública, anunció Quiroz, ante aplausos de los asistentes en el encuentro anual de los agricultores (Enagro, ver B 2).
Hablaba frente al Presidente José Antonio Kast cuando, en medio de su convocatoria a proyectar un retorno de la inversión y del empleo gracias a las reformas como la Ley de Reconstrucción, lanzó el dato: la minería chilena caerá este año “cerca de un 8% a 9%”. Luego lo refinó. Citando a “Julio César”, de Shakespeare, dijo: “No es por culpa de las estrellas ni de la ley del mineral que hoy día la minería está produciendo, o va a producir, 9%, si no 10%, menos que el año pasado. Es a causa de que hace siete años había gente que salía y decía que había que renacionalizar el cobre”. Así, Quiroz hizo un nuevo ajuste a la baja de esa variable.
“Nuestra estimación es que solamente por este efecto vamos a tener una caída de un punto del PIB. Solo por este efecto, más impacto de segunda vuelta de medio punto más: 1,5 puntos del PIB”, cuantificó. No es que todo el PIB se reduzca en esa magnitud, aclaran economistas, sino que ese es el efecto que otros sectores de la economía tendrán que compensar para que la actividad, como un todo, salga a flote este año. Y eso sí que se ve complejo.
“Estamos cerca de lo negativo”
En Itaú explican que, “dado que la minería del cobre representa cerca del 10% del PIB, una caída en la producción como la señalada restaría alrededor de 1 punto porcentual al crecimiento del año, únicamente por los efectos directos”, plantea su economista jefe para Latinoamérica, Andrés Pérez. Ante ello, advierte: “Cerrar el año con crecimiento positivo del PIB se vuelve aún más desafiante, especialmente considerando las disrupciones en otros sectores de recursos naturales y el débil dinamismo de la demanda interna. Crecer este año implica una aceleración importante de la actividad en el cuarto trimestre, algo no evidente
en data de alta frecuencia e indicadores líderes”.
El economista jefe de Bci, Sergio Lehmann, afirma que El Niño ya se reflejó en los Imacec de julio y agosto, y “también en el cuarto trimestre veremos algún efecto en la dinámica de crecimiento”.
“Estamos cerca de lo negativo”, comenta Carolina Grünwald, economista jefa de Prudential AGF.
Rodrigo Montero, decano de Economía de la U. Autónoma, calcula que “para compensar completamente el retroceso minero y evitar una contracción del PIB, el resto de los sectores tendría que crecer aproximadamente entre 1,2% y 1,5%”.
Para el tercer trimestre, en Itaú estiman una caída del PIB de entre -1,0% y -1,5% interanual.
En Ocec-UDP, el escenario base ya apunta a una posible contracción en el tercer trimestre. La investigadora Valentina Apablaza matiza que, ya sea expansión o contracción, serán de magnitud acotada y, en cualquier caso, se alinean con una “perspectiva de estancamiento económico”.
Grünwald apunta a un problema de fondo: “Estamos muy expuestos a shocks de oferta (clima, minería, petróleo) porque tenemos una demanda interna muy débil”.
¿Demasiado pesimista?
Entre especialistas mineros, la cifra de Quiroz genera reparos. El ministro “es muy pesimista respecto del comportamiento de la actividad minera, considerando el desempeño de los ocho primeros meses del 2026”, sostiene Álvaro Merino Lacoste, director ejecutivo de Núcleo Minero.
Pero también objeta el Informe de Finanzas Públicas del tercer trimestre de la Dirección de Presupuestos, que proyecta una caída minera de 3,3%: “Lo estimo muy optimista, considerando el comportamiento de los primeros ocho meses que, de acuerdo al Banco Central, el PIB minero ha caído 6,5%”.
Ahora bien, para que se materialice una merma de entre 8% y 9% —el escenario central de Quiroz—, Merino calcula que en cada uno de los próximos cuatro meses la minería tendría que contraerse entre 11% y 14%, “lo que es muy poco probable”.
Entre enero y agosto, detalla Merino, la producción de cobre cayó 7,7% (271 mil toneladas menos) y la de molibdeno, 13,9%. La de oro, en cambio, subió 17,7% y la de plata, 8,6%.
En Plusmining, para el cobre “tenemos una caída proyectada de 6,6%. Prevemos una moderación en la última parte del año, siempre y cuando no existan eventos climáticos extremos”, estima su director ejecutivo, Juan Carlos Guajardo.
El académico de la UC Gustavo Lagos proyecta una caída de la producción minera de 4,3% respecto de 2025.
Merino estima que el país cerrará el año con una producción de cobre “cercana a los 5,15 millones de toneladas, el nivel más bajo desde 2003”. Para 2027, avizora, la tendencia se revertiría y habría “una producción cercana a 5,5 millones de toneladas”.
Fuente: El Mercurio